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Añaterve, bajo el dominio ‘okupa’

   
Los bajos de la urbanización están ocupados ilegalmente, cada uno con sus puertas y ventanas. | S. MÉNDEZ

Los bajos de la urbanización están ocupados ilegalmente, cada uno con sus puertas y ventanas. | S. MÉNDEZ

NORBERTO CHIJEB | Güímar

En torno a ocho familias -nadie sabe exactamente decir la cantidad exacta-, casi todas ellas procedentes del municipio y parejas jóvenes, se han instalado desde hace aproximadamente un año en los bajos de la urbanización Añaterve, un bloque de pisos construidos hace unos 50 años por el Ministerio de la Vivienda.

Un grupo de vecinos ha mostrado su indignación contra el Ayuntamiento de Güímar, por sentirse abandonados ante lo que consideran una demanda justa.
“No se trata de que queramos echarles, es que están viviendo en unas condiciones de insalubridad muy peligrosas”, comenta uno de los vecinos afectados, que además recuerda que el 25 de septiembre la alcaldesa, Carmen Luisa Castro, se comprometió con ellos a resolver el asunto en “15 días” y han pasado ocho meses y la situación no ha mejorado, sino que incluso ha empeorado, como reconoce el propio concejal de Servicios Sociales, Juan Delgado, quien admite que “antes eran dos locales los que estaban ocupados y ahora están casi todos llenos”.

Los okupas utilizan el agua de los jardines para sus necesidades. | S.M.

Los okupas utilizan el agua de los jardines para sus necesidades. | S.M.

Según Delgado, la próxima semana tratará de reunirse con responsables de Vivienda para tratar de buscar una solución. “Estamos desbordados”, reconoció el edil, recordando que semanalmente tiene que atender hasta 50 ayudas de emergencia para ayudar a la comida y alquileres de familias necesitadas. Delgado admite que el Ministerio de la Vivienda les ha invitado a solicitar esos locales, pero el Ayuntamiento no está dispuesto a asumirlos en esas condiciones, por lo que se está buscando la alternativa de reubicarlos en pisos vacíos en las urbanizaciones de La Constitución o Alfonso Carrillo, o incluso en algunos pisos de un edificio de la avenida de Venezuela, “si el constructor nos pone un alquiler social”, comentó el edil.

Los llamados okupas no pertenecen a ningún movimiento bajo esa denominación, como inicialmente se pensó, sino que se trata de jóvenes parejas que no tienen un techo donde cobijarse.

Los residentes en la urbanización Añaterve están cansados de soportar los continuos ruidos y los malos olores que se desprenden de los bajos de sus viviendas, porque esos locales no están en condiciones de habitabilidad, al carecer entre otras cosas de aseos o de agua corriente, siendo habitual que los actuales moradores la consigan enchufando mangueras a la red de riego de los jardines cercanos.