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por qué no me callo >

Canarywood – Por Carmelo Rivero

   

Cuando don Miguel Brito, legendario pionero palmero del cine y la fotografía, nos instruía en su casa de la calle Sin Salida del barrio Duggi en los prodigios del séptimo arte, sus prosélitos de pantalón corto no podíamos imaginarnos, hace medio siglo, que el anciano de barbas mefistofélicas que introdujo en la isla el cinematógrafo importándolo de Cuba era un visionario, en la jerga del actual buzón de ingenios de Carlos Alonso. Vamos camino de ser una especie de Canarywood, si tejemos bien el plató de la ZEC de las islas, con ayuda del demiurgo Brito, que en paz descanse. El cine es pariente del turismo y un embajador de hábitos. Los americanos desayunaban con cereales y mostraban sus frigoríficos y adulterios (razona Garci pensando en Un extraño en mi vida). Hablo de cine y recuerdo a Pérez Arnay, que no asistió a este idilio de la Warner Bros y la 20th Century Fox con las Islas, atraídas por el 38% de deducción fiscal de nuestro REF (18% en el territorio peninsular). El paisaje y la luz ya lo llevamos puestos. No fue ayer cuando los hermanos Ríos rodaron Guarapo en La Gomera, sino hace 25 años, y Gregory Peck vino a Gran Canaria con John Houston hace 60 (de Raquel Welch hace 50 que parecen “un millón de años”).

La fábrica de sueños nació en Hollywood; el neorrealismo, el cinéma vérité y Cinecittá en Italia; Bollywood cumple cien años de cine indio, y anhelamos tener un Canarywood. Ver a Demi Moore, Shirley McLine y Jessica Lange rodando en Vegueta, o a Ron Howard recreando a Moby Dick y a Ridley Scott en el desierto majorero del Sinaí simulando el éxodo de Moisés, confirma que el remake de Furia de titanes (el Teide, Timanfaya), y la Ira de titanes eran señales premonitorias de una industria que esta semana aborda la Asociación para el Progreso de la Dirección. Tom Cruise proyecta hacer la quinta entrega de Misión imposible en Londres y Santa Cruz. Penélope Cruz y Julio Medem producen ya dos cintas. Lucas Fernández (dirigió Óscar. El color del destino) y Gerardo Herrero fundan Hernández y Fernández para producir 4 x 4 (cuatro películas por año hasta 2018). Juliette Binoche y Maribel Verdú vienen a los platós del Atlántico a las órdenes de Isabel Coixet y Gracia Querejeta. Diego Navarro (Fimucité) logra que la Orquesta Sinfónica de Tenerife grabe una banda sonora para Hollywood. Fue a Álex de la Iglesia al que se lo escuché decir con seis palabras en La Sexta: “Canarias sí cree en el cine”. He ahí un sector revelación de la economía canaria tras la crisis.