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E no es igual a mc2 – Por Jorge Bethencourt

   

El ser humano se enfrenta a numerosos preguntas que escapan a su capacidad de comprensión. Las matemáticas o la física son herramientas que no terminan de explicar el universo conocido. Y cuando lo explican no hay dios que lo entienda porque los científicos hablan en una jerga que sólo sirve para ellos. La gente, acomplejada, hace como que se entera. Pero ni flores. En realidad nadie entiende ni papa.

Hay que ver la cantidad de totorotas que pegaron a hablar del bosón de Higgs como si fuera un primo de Venezuela y todo porque durante unos días se puso de moda en los periódicos. “Sí, hombre. Es la partícula de dios. Que unas veces está y al momento ya no está. Es como el gato ese del alemán de la física cuántica que va en silla de ruedas porque tiene arterioesclerosis, No el gato, no. El alemán”. Pero somos así. Hablamos de las cosas aunque no las entendamos.
Por no entender, por ejemplo, ni siquiera comprendemos la teoría de la relatividad. Y eso que Einstein la publicó el siglo pasado. En puridad se concreta en la equivalencia entre la masa y la energía. Pero esta fórmula donde también interviene la velocidad de la masa (e=mc2) empieza a estar refutada por modernas investigaciones.

Por ejemplo. Tómense los puestos de trabajo existentes en el sector turístico de Las Américas. De una muestra de cien, unos ochenta están ocupados por argentinos, chilenos, rumanos, eslovacos, alemanes, ingleses, italianos, chinos y otras múltiples nacionalidades. Habida cuenta de que la distancia entre Santa Cruz y el Sur es menor que el cuadrado de la distancia de cualquiera de los países de origen de todo este personal (denominado genéricamente Quinto Coño) la energía necesaria para recorrer esa distancia y ocupar ese trabajo es notablemente mayor para un extranjero que para un nativo Sin embargo, hay 350.000 residentes parados. Luego hay que deducir entonces que o la fórmula no funciona o es que uno de sus factores, la masa (la masa laboral canaria, me refiero) es diferente.
Equipos científicos de la ULL, que es como los modernos llaman a la Universidad de La Laguna, aseguran en cambio que la verdadera causa de esta anomalía es que los trabajadores locales son incapaces de mover las nalgas para irse a trabajar a una hora de distancia y que los postulados de Einstein están a salvo. Quién sabe.