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Fin de ciclo – Por José David Santos

   

Y el rey abdicó”. Así podría concluir la crónica de la historia de España del siglo XX a la manera del historiador Eric Hobsbawm, que hablaba respecto de la centuria anterior como “el siglo corto”, en referencia al periodo entre 1914 y 1991, coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial y el colapso de la Unión Soviética. En el caso patrio, se podría hacer un símil y hablar de un ciclo que se cierra en 2015 y que comenzó en 1931 con la renuncia -obligada- al trono de Alfonso XIII, abuelo del hoy dimisionario don Juan Carlos. En medio se instauró la Segunda República, se sufrió la Guerra Civil, miles de muertos y desaparecidos, cuarenta años de dictadura y una transición imperfecta hacia la democracia que incluyó el terror asesino de ETA hasta hace bien poco. Ahora arranca una nueva época y no solo porque se da relevo a una nueve generación (el rey dixit), sino porque puede que comience una revisión de ese proceso que encabezó el propio don Juan Carlos y que en aquel entonces fue muñido con el peligroso eco del ruido de sables y del eterno enfrentamiento entre las dos españas.

La diferencia estriba en que el rey, entonces, tuvo poder, otorgado por el régimen anterior eso sí, para arrogarse una serie de decisiones que fueron trascendentales para pilotar la instauración de la democracia. Fue él quien eligió, por ejemplo, a Suárez como jefe de Gobierno. Felipe VI no tendré ninguna de esas atribuciones porque así lo estableció el marco constitucional que impulsó su propio padre; por tanto, queda por ver si el nuevo monarca tendrá la capacidad, inteligencia y arrojo para poseer un papel relevante en el cambio que se está produciendo en la sociedad española y que está poniendo en cuestión no solo la relevancia de la realeza, sino el propio funcionamiento de la democracia. Y es que quizá el rol de mero representante institucional ya no sea suficiente y ahí están los miles de manifestantes, ayer mismo, pidiendo una consulta sobre la continuidad de la Monarquía. Con todo, el Príncipe de Asturias será el primer monarca criado en valores democráticos y tiene la oportunidad de refrendar con su reinado que, de verdad, se ha cerrado un periodo y se inicia otro en la vida de este país.