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El futuro del PSOE – Por Fermín Bocos

   

La renuncia de Susana Díaz a presentarse a las elecciones primarias de las que saldrá elegido el nuevo secretario general del PSOE habla alto del buen sentido político de la presidenta de la Junta de Andalucía. En la política, medir bien los tiempos, es un arte. Al dar, ahora, un paso atrás, quizá está iniciando los primeros compases de una carrera de fondo. O, no -que diría Rajoy-, visto que al retirarse deja la pista libre para quienes ya están en ella -Pedro Sánchez, Eduardo Madina y Pérez Tapia- e incluso para Carme Chacón que podría volver a la competición. Quien salga elegido, más que un candidato de transición, podría acabar siendo el próximo candidato socialista a La Moncloa. En ese registro, de los aspirantes conocidos, sólo veo capaz y con posibilidades de llegar a Pedro Sánchez. Hace tiempo que sigo sus intervenciones públicas. Tiene un discurso socialdemócrata sólido. Sin cesiones a la demagogia. Es un economista que aspira a preservar el Estado del bienestar: seguridad social sostenible, sanidad y educación pública, igualdad de oportunidades. Por otra parte, su respuesta ante la deriva separatista es la España unida de la Constitución. El Partido Socialista que acaba de sufrir el mayor descalabro electoral de su reciente historia está desconcertado ante el auge de la izquierda situada a su izquierda. En comicios anteriores, los votos de más cosechados ahora por IU y los que le han dado entrada por la puerta grande a Podemos, iban a la lista del PSOE. Rubalcaba ha tardado dos años en darse cuenta de que había cometido el error de seguir sobre el escenario cuando el público hacía tiempo que se había marchado del teatro. Lo abandonó cuando Rodríguez Zapatero se convirtió en el gerente de los planes de recorte impuestos por Bruselas y el FMI. El “austericidio” que el Gobierno Rajoy ha llevado hasta sus últimas consecuencias con una reforma laboral que abarata el despido y precariza el empleo hasta registros desconocido en España, se inició con Zapatero. Los votantes tienen memoria. El 25 M, los de derechas, se quedaron en casa pero en las próximas volverán a votar al PP. Los de izquierdas, ahora, tienen dónde elegir. El nuevo líder del PSOE debería ser capaz de recuperar el crédito perdido por el partido en el entramado de intereses, puertas giratorias y juegos de poder del bipartidismo dominante durante los últimos treinta años. Tengo para mí que esa podría ser la aportación de Pedro Sánchez. Lo que está en juego es el futuro del partido.