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Gracias, majestad; disculpe desprecios – Por Gerardo Daniel Settecase

   

Al anunciar su abdicación a la Corona, no queda mas que agradecerle, don Juan Carlos, en nombre de los latinoamericanos que, huyendo de dictaduras militares y políticas, o de malas administraciones y corrupción incontrolable, cruzaron el Atlántico para salvar sus vidas, encontrar una nueva oportunidad, y saciar el hambre de ellos y los que dejaron, enviándoles ayudas económicas. Así, todo el pueblo español, de su mano y de los Gobiernos de turno, evitaron peores desastres junto a una Justicia que inauguró internacionalmente la persecución de genocidas.

Hacer mas, lo sabemos, no pudo. Los límites de su investidura le impidieron actos mas directos ante genocidios como los de Guatemala, Chile, Argentina, o Colombia frente a una omnipresente Estados Unidos que los fogoneaba. Pero pudo, junto a esta ahora denunciada “casta política” española por admiradores de terroristas de Estado, alimentar y salvar centenares de miles de vidas. Y cuando llegó, en los años 80 del siglo pasado, la recuperación de las democracias latinoamericanas, como ocurrió con Adolfo Suárez, también en Usted posaron sus ojos los latinoamericanos. Querían saber como hicieron para cerrar en España tantas décadas de fractura social. Algunos comprendieron el modelo, lo aplican y están progresando, a veces a trompicones. Otros mantienen el “ojo por ojo” y la fractura social, como intentan ya minúsculos sectores españoles tras su abdicación. Decisión constitucional que, estoy seguro, la mayoría aceptará en paz, e impedirá que quienes aplauden modelos sin pluralismo político (uno de cuyos líderes Usted acertadamente mandara callar), y sucesiones presidenciales familiares como en Cuba, reimplanten “las dos España” para, tras fracturar, gobernar dictatorialmente. Gracias por el ejemplo, aun en sus errores. Y disculpe si aún muchos, allende el Atlántico, no han reaccionado en su favor pese a deberle hasta la vida.

gerardoctkc@gmail.com