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El IVA, la gran incógnita – Por Carmen Tomás

   

El gobernador del Banco de España y la Comisión Europea han vuelto a insistir en la necesidad de que España eleve el IVA. El gobierno se afana en negar que vaya a ir por ese camino para seguir reduciendo el déficit, una cuenta que de ahora a 2017 tendrá que bajar en unos 55.000 millones de euros. Definitivamente, el viernes próximo el Consejo de Ministros aprobará la esperada reforma fiscal y tendremos oportunidad de conocer qué ha decidido el ejecutivo en ese sentido. Parece que el documento ya está terminado y en la mesa de Mariano Rajoy. A nadie se le escapa que los resultados de las elecciones europeas, a pesar de que las ha ganado el PP, hace necesario entre otras cosas recuperar la confianza de una gran parte de su electorado. Muchos se quedaron en casa y muchos lo hicieron por la decisión del gobierno de subir los impuestos nada más llegar a Moncloa incumpliendo su programa electoral. Si es no suficiente para recuperar la confianza es discutible, pero que bajar los impuestos es una medida importante en ese sentido tampoco ofrece dudas. Ya varios miembros del gobierno han asegurado que la rebaja del IRPF va a ser más sustanciosa de lo que se había pensado y que dejará en el cajón muchas de las propuestas más polémicas que había realizado el comité de expertos capitaneado por Lagares. Preocupa y bastante lo que va a hacer el gobierno con todo lo que tiene que ver con la vivienda, el ahorro y la inversión. Lo sabremos el viernes porque lo que se ha ido filtrando parece que no casa con ese mensaje fundamental de que la mayoría de los contribuyentes lo va a notar en sus bolsillos. Como ha dicho Linde el esfuerzo en materia de reducción de déficit es aún enorme y no va a quedar más remedio, a pesar de que la economía y por tanto la recaudación mejore, que acometer nuevas reducciones del gasto público. Cómo y dónde es hoy una incógnita, pero el tiempo corre y las exigencias de Bruselas son las que son y con fecha de caducidad. Veremos si el gobierno con tantas vitales citas electorales será capaz de cumplir sus compromisos sin herir aún más la capacidad de gasto de los ciudadanos, crear empleo y recuperar la confianza de sus votantes. Es el reto al que ahora con una izquierda demagoga y populista enfrente tiene que afrontar Rajoy si quiere que la gobernabilidad de este país sea posible.