X
nombre y apellido>

Manuel Domínguez-Rodrigo – Por Luis Ortega

   

Profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense y director de misiones arqueológicas de notable éxito, nos puso ante los ojos los restos humanos más antiguos analizados por la ciencia y la impresión, que todavía me dura, es de vértigo y esperanza. Montada por los museos Arqueológico Regional de Madrid -sito en Alcalá de Henares- y Dar es Salaam, de Tanzania, la exposición La Cuna de la Humanidad reunió doscientas piezas de vestigios de la larga marcha de la estirpe. Fue la pública presentación de un descubrimiento -fragmentos de una mano y un diente de un Homo ergaster, con una antigüedad estimada de dos millones de años- que aclara cuestiones sobre nuestro origen común en el Continente Negro. La muestra pasó en junio de la ciudad complutense al Museo de la Evolución Humana, en Burgos, que custodia los tesoros antropológicos de la Sierra de Atapuerca. El grueso de sus contenidos procede del proyecto Olduvai, desarrollado en la falla de este nombre y, junto con los principales restos de homínidos localizados hasta hoy, incluye fósiles de la fauna y la flora del entorno tanzano que, aunque experimentó profundos cambios, paradójicamente y por la gran actividad volcánica y la ceniza emitida, ha podido conservar reliquias imprescindibles para saber “como fuimos en tiempos remotos”, así como las herramientas líticas con las que nuestros antepasados asumieron tareas cada vez más regladas. “La intención es que el público comprenda cómo surgió el género humano y cómo evolucionó en Africa desde hace cuatro millones de años, desde que descendió de los árboles, donde vivía con una frugal alimentación vegetal, hasta la bipedestación -caminar erguidos y sobre los dos pies- lo que le permitió ampliar actividades y dieta, a la que añadió grandes cantidades de carne que justificaron el crecimiento de su cerebro y, en consecuencia, los numerosos y favorables cambios experimentados en su comportamiento”, dijo Enrique Baquedano, que comparte el comisariado con Domínguez-Rodrigo, que ha trabajado ininterrumpidamente en estos yacimientos los últimos veinticinco años. El valor científico de los originales, las réplicas y moldes de fósiles y homínidos únicos en el mundo, las informaciones complementarias y las recreaciones plásticas de los lugares donde se efectuaron las excavaciones componen un mosaico singular y de gran eficacia didáctica para todos los públicos que, a lo largo de 2014, puedan conocer las secuencias protohistóricas de nuestra especie.