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El médico canario que perdió la plaza MIR por una discapacidad retoma su carrera

   

médico MIR que perdió su plaza por su discapacidad

EUROPA PRESS | Santa Cruz de Tenerife

Arturo Pedrero, el médico tinerfeño de 27 años que perdió su plaza el año pasado como Médico Interno Residente (MIR) en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) por su discapacidad, ha retomado su actividad profesional como especialista en Medicina Preventiva en el Hospital de La Candelaria (Tenerife).

En una entrevista concedida a Europa Press, se confiesa “feliz entre comillas” porque ha podido volver a formarse como médico, pero sigue lamentando que la anulación de su plaza “fue incongruente”, y que el Real Decreto dictado por el Ministerio de Sanidad “no resuelve la situación”, porque no hacen valoraciones previas al examen a los futuros aspirantes.

En su opinión, el texto es “ambiguo” porque deja abierta la puerta a que un discapacitado obtenga una plaza como médico de formación y no pueda llevarla a cabo, aunque al menos, a partir de ahora se reserva un 7 por ciento de las plazas para personas con discapacidad.

En ese caso, gracias a la lucha emprendida por Arturo, una persona que no sea válida para una especialidad determinada, no tendrá que volver a examinarse, y se le ofrecerá un itinerario personalizado para adaptar su puesto de trabajo, o en su defecto, se le buscará una especialidad alternativa.

Arturo asegura que no tiene “espinitas clavadas ni rencor”, y dos años después de hacer su primer examen y con casi 135.000 firmas de apoyo “abrumador” recogidas en change.org, ha mejorado su posición en la convocatoria de este año en unos 1.500 puestos.

“Cuando terminé el MIR dije, nunca más. Tenía la impotencia de decir, ¿cómo es posible que teniendo conocimientos me pongan dificultades para encontrar una vía laboral?. Se basaron en que no era autónomo al 100 por cien, pero es que ni siquiera me dieron oportunidad de hacerlo”, ha comentado.

Como la solución arbitrada desde el Ministerio no le convencía, “te hacen elegir con miedo”–, sondeó previamente las especialidades que podía cursar y le dieron un “apto entre comillas” –porque no es oficial– para acceder a Psiquiatría o Medicina Preventiva, disciplinas para las que su hemiparesia, que afecta a la movilidad de la parte derecha de su cuerpo, no supone un obstáculo.

“NO ME PODÍA QUEDAR CALLADO”

Sobre su nueva experiencia, admite que le va “genial” pese a no tener el contacto directo que tenía con los pacientes a través de la Medicina de Familia, pero participa en el diseño de planes de contención o aislamiento en caso de infecciones o en cuestiones relacionadas con Salud Pública.

Entiende que su lucha le ha hecho “más fuerte” porque ha superado una situación “injusta”, aunque las vías judiciales y administrativas que puso en marcha se han quedado por el camino por una mala estrategia jurídica.

“No me podía quedar callado, quería que se enterara la ministra”, explica, si bien tiene claro que al exponerse a la opinión pública, si a partir de ahora comete un “fallo” en su carrera profesional, se verá “peor” que si lo comete otro médico. “Han sido casi dos años para recuperar una plaza”, expone.

De cara al futuro, solo quiere disfrutar de su “vocación” durante los próximos cuatro años, aunque no oculta que hay “grandes dificultades” para conseguir un empleo estable como médico en la sanidad pública.

“Puedes tener la suerte de conseguir un contrato temporal, pero hay ciertas especialidades como UVI, Interna o Familia que tienen dificultades. Es difícil ubicar a todos los que salen cada año”, comenta.