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Un ministro lamentable – Por Fernando Ríos

   

El ministro-delegado de Repsol, Jose Manuel Soria, en un artículo de opinión, se erije una vez más en adalid de las prospecciones petrolíferas en Canarias con la desfachatez a la que nos tiene acostumbrados. En esta ocasión, el ministro aprovecha la ocasión para reprochar al Presidente de Canarias que haya utilizado el acto institucional del Día de Canarias para arremeter contra la declaración favorable de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, cuando lo que hizo fue expresar el sentir social mayoritario en contra de una decisión ilegal, colonialista y ofensiva a los canarios.

El 16 de marzo de 2012, apenas tres meses después de tomar posesión, el Gobierno de Rajoy aprueba de nuevo las prospecciones a Repsol tras más de 9 años paralizadas por decisión judicial. Esta nueva autorización se ha vuelto a recurrir al Supremo, estando fijada la sentencia para el próximo 10 de junio.

En contra de las prospecciones está la práctica totalidad de Ayuntamientos canarios, seis de los siete Cabildos (todos menos el gobernado por mayoría absoluta por el PP), el Gobierno y el Parlamento de Canarias, y multitud de instituciones culturales, científicas, empresariales, sociales, medioambientales, etc., así como decenas de miles de ciudadanos. La unanimidad es casi total en contra de las prospecciones porque, según los sectores implicados, afectan a flora y fauna y a la economía, particularmente al turismo. Incluso se alerta de que puede incidir en la seguridad de las personas al verse afectado, en caso de contaminación, la potabilización de agua de consumo humano.

En suma, el rechazo se argumenta en que Canarias asumiría todos los riesgos, ambientales y económicos, y ningún beneficio (ni en puestos de trabajo, que son pocos y muy cualificados, ni impuestos, que no existen) porque exclusivamente irían a la petrolera.

Pero que ahora se haya recrudecido el rechazo a las prospecciones, lo que realmente ha provocado la indignación de la ciudadanía ha sido la poca vergüenza de haber aprobado la declaración positiva de impacto ambiental (obligatoria en este tipo de proyectos) justo en este momento y de esta forma: el Ministerio de Medio Ambiente da el visto bueno a las prospecciones solo 4 días despues de las elecciones europeas, en vísperas del Día de Canarias y de manera ilegal porque el expediente sigue abierto y no ha concluído.

Si algo ha caraterizado este proyecto es la connivencia que ha existido desde el principio entre el Gobierno del PP y Repsol, y esa connivencia se ha traducido en falta de rigor y en múltiples deficiencias detectadas en el expediente administrativo todavía en curso. Para entendernos, y en eso también hay unanimidad: el expediente es una auténtica chapuza, motivado por las prisas, no sabemos si de Repsol por empezar a prospectar, o del ministro en complacer a la petrolera…

Esa connivencia ha impedido, por ejemplo, que los ciudadanos y las Administraciones afectadas hayamos podido conocer toda la abundante y trascedental documentación que Repsol ha ido aportando al expediente a instancias del propio Ministerio de Medio Ambiente; documentación que no existía hasta después del trámite de información pública, cuando la normativa europea y la estatal obligan a poner otra vez a disposición del público cualquier documentación nueva. De hecho, hace una semana, el priopio Ministerio de Industria, al amparo del artículo 9.4 del Texto Refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos, abrió un trámite de consultas al Gobierno de Canarias y demás sujetos implicados hasta el próximo día 6 de junio. Trámite en el que se pueden hacer alegaciones que deben ser tenidas en cuenta para hacer la declaración de impacto y que ya sea imposible alegar tacha de ilegal a la propia declaración.

Que Canarias forme parte del Estado español supone que todas las aguas canarias sean españolas y viceversa, que todas las aguas españolas sean canarias. De la misma manera que el Teide, el Roque Nublo, Timanfaya o Taburiente son enclaves canarios y, por ende, españoles, lo mismo ocurre con los espacios marítimos de soberanía o jurisdicción española por esta parte del mundo: son también canarias. Dicho de otra manera, no hay aguas españolas que no sean a la vez canarias, como no lo hay en los espacios terrestres. Eso es lo que expresamente reconoce la Ley 44/2010, de 30 de dicembre, de aguas canarias aprobada en las Cortes Generales: que las aguas que nos circundan son aguas canarias.

Hay que recordar que en 2007, cuando Soria era su vicepresidente, el Gobierno canario recurrió la Ley de hidrocarburos precisamente porque entendía que las aguas eran canarias. Como también su partido, el PP, ha estado de acuerdo en que eso sea así. Y para comprobarlo solo hay que acudir al Boletín del Congreso en el que se recogen las enmiendas al Estatuto de Autonomía que se tramitaba en 2007 y buscar las presentadas conjuntamente por la Vicepresidenta del Gobierno Sainz de Santamaría y por Ana Oramas y en ellas se reconocían las aguas como parte del territorio de Canarias.

Está en marcha un nuevo intento de reforma del Estatuto y el tema de las aguas y las competencias en materia de hidrocarburos se vuelve a incluir. En este punto quiero recordar dos cosas, una en la que el ministro interesadamente calla y la otra en la que vuelve a mentir: una, que la Ley de Hidrocarburos establece que la Adminsitración competente para autorizar esta fase de las prospecciones en tierra firme son las CCAA. La otra, que, efectivamente, CC llevaba en su programa electoral de 2011 el tema de las prospecciones, pero no porque fuera partidario de ellas, al contrario: para que, junto a otras cuestiones como puertos y aeropuertos o costas, fuéramos los canarios los competentes para decir que no las queremos y no fueran impuestas, como está ocurriendo ahora, desde fuera…
Precisamente por eso, el PP esconde miserablemente la verdadera razón por la que rechazan frontalmente aprobar un nuevo Estatuto: porque en ese caso la competencia para autorizar las prospecciones sería del Gobierno de Canarias y no del español y, por tanto, no se autorizarían…

Soria también miente cínicamente cuando afirma que las perforaciones se realizarían a unos 60 kilómetros de las costas de Fuerteventura y de Lanzarote, mientras que en Baleares a 9. La realidad es la contraria: los puntos más cercanos a la costa en las prospecciones aprobadas en Baleares están a más de 50 km, mientras que en Lanzarote y Fuerteventura a apenas 10 kilómetros de sus costas.

Para comprobar que Soria miente sobre la distancia a la que se puede prospectar en Canarias y en Baleares solo hace falta consultar el mapa elaborado por su propio Ministerio en el que se muestran las autorizaciones otorgados hasta 2013 disponible en este enlace.

Hablando de Baleares, archipielago que como Canarias vive del turismo, y en el que existe un rechazo unánime en contra de las prospecciones, desde los empresarios, hasta colectivos ambientalistas, pasando por las instituciones públicas, liderdas por el PP. Allí el expediente está en un estadio incial y la declaración de impacto ambiental se realizará sobre la fase de investigación, que no implica, como sí en Canarias por estar en una segunda fase, la realización de pinchazos en el lecho marino; allí únicamente se van a realizar investigaciones de campo que incluye a lo sumo una campaña sónica, por lo que la afectación al medio ambiente y al turismo es mucho menor que en Canarias porque no es posible un vertido contaminante.

La única diferencia ente Baleares y Canarias es Repsol. Como las autoridades baleares están hablando de que en poco tiempo habrá una solución definitiva para zanjar la cuestión (entiéndase, paralizar las propecciones), nos tememos que esa solución pasa por que la declaración de impacto ambiental, pese a que allí esa menor afectación que en Canarias, sea negativa, algo que de confirmarse sería difícilmente entendible. O, mejor dicho, sería escandaloso…

Dice el ministro que ningún país del mundo renuncia a saber qué recursos naturales dispone. Esta es otra manipulación grosera por dos razones: primera, porque hay muchos países como Noruega, Francia, Rusia o Ecuador que han renunciado a sacar petróleo de determinados enclaves por cuestiones medioambientale; y, segunda, en España no es posible saber si hay petróleo y decidir no sacarlo, porque si Repsol encuentra petróleo, la ley le da derecho no solo a explotarlo si no a venderlo libremente al mejor postor…

Por todo ello lo realmente lamentable es que nunca antes un ministro de España se había comprometido tanto, pública y privadamente, con el interés de una multinacional petrolera. Nunca antes un ministro había hecho tanto daño a Canarias, y así lo recordarán los canarios los próximos años y décadas. Nunca antes una multinacional tuvo sentado en el Consejo de Ministros a un ministro, su delegado, que defendiera con tanto afán, de día y de noche, sus intereses.

Es patética su defensa de esa actividad sucia, contaminante y privada, así como la pretendida cortina de humo al hacer velada alusión a un posible pacto PP-PSOE; claro que, a estas alturas, ni cortina ni humo. Soria, el ministro-delegado, ya no engaña a nadie.

Ministro, Canarias se defiende, no se vende. En el discurso institucional del Día de Canarias el Presidente defendió, con la contundencia y energía que la gravedad de la situación merece, el interés general. Así y ante quien sea necesario lo vamos a defender dos millones de canarios que no permitiremos que una multinacional y usted, usted y una multinacional, amenacen el bienestar presente y futuro de la gente que vive en todas y cada una de nuestras Islas.