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Orejeras – Por José David Santos

   

Ante las incertidumbres o los miedos nos empeñamos en buscar certezas universales a modo de salvaguarda o excusa para defender ideas o posicionamientos que, como casi todo en la vida, tiene aristas, inexactitudes e, incluso, contradicciones. Un ejemplo es el asunto de los sondeos de Repsol. A un lado y a otro de la controversia de si es bueno o no que perforen en busca de petróleo cerca de las costas del Archipiélago, se levantan empalizadas llenas de dogmas absolutistas que son igual de grotescos en ambos extremos si, como es el caso, se tira más de las tripas que de la razón (lo que necesariamente, por cierto, no es malo). Así, los defensores de las catas frente a Lanzarote y Fuerteventura usan de ridícula arma arrojadiza el hecho de que los manifestantes del sábado no acudieran todos en bicicleta o andando hasta el lugar de la protesta; como si estar en contra de las prospecciones en las Islas fuera sinónimo de ser un ermitaño energético del siglo XXI. En frente, los que apuestan a ultranza por una Canarias sin los sondeos acusan a los que sí los apoyan de una especie de saqueo pirata del paisaje y naturalezas del Archipiélago, demonizando una postura totalmente lícita espetando, poco más o menos, que son unos traidores a la patria (según la de quien, supongo). Y todo, aderezado por la disputa política, por la niebla de intereses que se nos escapan a la mayoría y por un fondo casi enfermizo de enfrentamiento y no de debate. Es más, damos por supuesto que, por ejemplo, no se pueda estar en contra de las prospecciones y ser del Partido Popular, o que se esté a favor de los sondeos y ser simpatizante de un colectivo que defiende lo contrario; estamos convencidos de que esa ambivalencia es algo patológico y no lo normal en la condición del ser humano que, por suerte, no posee unidad de criterio en casi nada, de ahí su grandeza y, a la par, su debilidad. Por eso, cuando leo y escucho posicionamientos tan maximalistas, tan de manual, no puedo dejar de pensar que me están engañando, que nada puede ser tan negro ni tan verde, y que en medio, quizás, está la realidad o verdad para miles de canarios.

@DavidSantos74