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Palanca – Por Juan Carlos García

   

Muchas y diversas se antojan las razones que contenía la coctelera y que, agitadas a un ritmo frenético, han llevado a servir el combinado de la abdicación. O tal vez a verterlo sobre el mostrador. Juan Carlos de Borbón que tomó el testigo de la Jefatura del Estado tras 39 años de dictadura de Francisco Franco ha decidido entregárselo a su heredero, Felipe de Borbón, tras 39 años de monarquía parlamentaria. Que este último permanezca otros 39 años como máximo responsable de la más alta institución del Estado resulta, obviamente, impredecible. Trátese de monarquía parlamentaria, de república presidencialista, república semipresidencialista o de república parlamentaria. Uno de los analistas políticos y mediáticos señalaba uno de estos días que la abdicación de un rey suele responder a razones dinásticas o políticas. Sostenía que en este caso no eran dinásticas.

Por lo tanto, eran políticas. Aclaraba que si las razones han sido políticas, eran evaluables. Es decir, razones que se pueden valorar, examinar. Desde que el lunes, a la hora del cortado de leche y leche, el aún rey tirara la toalla hasta hoy han corrido, como se subraya en estos casos, ríos de tinta sobre las causas y las consecuencias de “chiquita” decisión. El caudal de estos ríos de tinta tiende a aumentar y con ello el riesgo de un desbordamiento y de inundaciones posteriores. En los días de resaca tras las elecciones europeas, el candidato de Podemos en Tenerife, Juan Quevedo, afirmó: “La idea es hacer de palanca para cambiar el guión de la política en Canarias”. La desafección de una parte importante de la sociedad canaria y española con las instituciones del poder está sirviendo de punto de apoyo para que se active la palanca. Se le atribuye al genio griego Arquímedes la famosa frase: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. La palanca es una máquina simple, de las más antiguas de la humanidad, cuya función es transmitir fuerza y desplazamiento. Se trata generalmente de una barra que, apoyada sobre un punto, sirve para levantar un gran peso con uno de sus extremos al aplicar una fuerza sobre el otro extremo. Una máquina sencilla, antigua y, generalmente, infalible. La palanca.