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Peineta de plataforma erguida – Por Román Delgado

   

En la dársena de Los Llanos, una instalación portuaria del Estado sita en la capital tinerfeña que mira, por ejemplo, a uno de los laterales de ese edificio oficial que para amantes de las pomposidades es nada más y nada menos que el palacio insular (y lo pongo en minúsculas), flotaba en la mañana de ayer, al menos desde el nacimiento del miércoles, un monumento erguido (y va con segundas) y levantado en honor al oro negro. En aquella sección del puerto de Santa Cruz en que nos han dicho tantas veces las cosas bonísimas que se van a hacer por el futuro y el esplendor de esta ciudad sucia y demasiado fea a grandes pedazos, ayer no había abundancia de yates ni catamaranes ni veleros ni pantalanes ni terrazas ni centros comerciales pijos… Nada de eso sobresalía. Lo que ayer se veía, y ese encuadre seguro que hoy se mantiene a poco que uno se posicione en área también erguida con vistas a la bahía de esta urbe folclórica, era una especie de escultura de bulto redondo concebida como alegato a favor del crudo. Este paisaje, el de la plataforma marina para la extracción de petróleo en el lecho de mares ricos de mierda preciosa (la que se convierte en energía con huella de carbono), representa la peste que ahora se exhibe en Santa Cruz, un tufo visual y figurado que, con la que está cayendo (al menos tras el famoso anuncio de la aprobación de la declaración de impacto ambiental sobre las prospecciones de Repsol en aguas marinas a escasos kilómetros de Fuerteventura y Lanzarote -midiendo sin la cinta métrica de Antona, la enviada por Soria desde Madrid en transporte aéreo y urgente-), no hace más que recordar o restregar en la misma cara de los ciudadanos que tienen que verla sin quererlo, segundo tras segundo, que esa obra de arte que tanto idolatran Soria y los suyos (muchos por encargo), si todo sale como algunos lo quieren, será pronto el faro innovador que alumbre parte del futuro de las Islas Afortunadas, más o menos así. La plataforma que descansa tranquila y graciosa delante del Cabildo seguro que se lo pasa pipa mirando y escuchando las peleas, dudas y tonterías nacidas en tierra firme. Y parece razonable que así sea, pues ella bien sabe, por propia experiencia, cuánto hay de oro en la expresión crudo y cuánto de negrura. La plataforma hoy arrimada al hormigonado de la avenida mucho me pega que en estos momentos se esté riendo de todos nosotros porque quizá esa escultura dura y empalmada ahora sólo represente pura peineta de los amantes de la adorable extracción de oro negro.

Sólo ella sabe de trampas, de aciertos, de alcancías, de repartos y de futuros verdaderos. Propongo, pese a la burla que nos dedica, que de ahora en adelante pensemos en ver cómo podemos entresacar de sus grietas las palabras ciertas que sobre petróleo esconde, y que, cuando eso se logre, por favor, por favor…, que esté Soria, Antona y el resto de los integrantes de tan peculiar grupo de WhatsApp. Me vale con que hasta escuchen desde la cubierta de un yate hermoso, sin mojarse ni pringarse, sin salpicarse. Me vale casi todo con tal de que oigan a la escultura que ahora hace la peineta.
@gromandelgadog