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por qué no me callo>

Petrolío – Por Carmelo Rivero

   

En el ecuador del año, mes de alta competición, se libra en Canarias un combate insospechado entre energías renovables y petróleo. El 27 arranca Gorona del Viento en El Hierro, la gran proeza europea con fuentes limpias, y a la par se precipitan los acontecimientos sobre las prospecciones frente a Fuerteventura y Lanzarote. Por una vez el eje no pasa por Tenerife o Gran Canaria. El nuevo escenario refresca la memoria y alimenta los demonios. En los anales de líos genuinamente canarios con Madrid, este del petróleo agita el catálogo porque se debate a la greña. Nació como decreto con Aznar en 2001, y lo tumbó el Supremo al rebelarse los socialistas conejeros. Pero la meliflua tregua de Zapatero ante la negativa de las autoridades locales no logró deshacer la maldición, “el excremento del diablo”, como lo llama José Carlos Francisco. Hace dos años, Rajoy y Soria desempolvaron el decreto y ahora el Ministerio de Medio Ambiente concede sin anestesia el ok de impacto ambiental para que el barco de Repsol proceda. Las formas están enlodando el tema con grasa de dinosaurio, como diría Javier Morales. El permiso llegó en mala hora, la víspera del Día de Canarias (la misma fecha en que se fijó el descorche de la central hidroeólica) y en el discurso que debió reescribir, Paulino Rivero calificó esta coincidencia de “desprecio” institucional y anunció “contundencia” hoy en un consejo extraordinario. El decreto es más ceñudo que el descreste de Solchaga en 1989. En la guerra de los arbitrios vi llegar al aeropuerto a un Borrell estirado, pero Olarte le opuso a su mejor activo, el consejero de Hacienda José Miguel González, y Borrell, sin malbaratarse, se avino. España “no aprende de sus torpezas coloniales”, avisa Francisco sobre los sondeos contra viento y marea en Canarias. La Transformación. Es justo decir que el petróleo ha sido acariciado y detestado por el nacionalismo en estos treinta años. Olarte admitió ante Cubillo en mi presencia: “Si aquí hubiera petróleo, hasta sería posible la independencia”. El lío tiene su dramaturgia -es una invocación a Cirilo Leal- y una papeleta para el cancionero sabandeño. Azotará mucho viento hasta el “monzón de mayo” electoral, que acuñó Neruda. Diez años después, está en un tris de pronunciarse de nuevo el Supremo y falta oír a Bruselas. Se trata del lecho insular submarino, que ya a los herreños les explotó, en forma de volcán, en las narices.