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Las terrazas de Santa Cruz tienen un año para adaptarse a la nueva norma

   
Imagen de archivo de un grupo de turistas en una terraza del centro de Santa Cruz de Tenerife. / DA

Imagen de archivo de un grupo de turistas en una terraza del centro de Santa Cruz de Tenerife. / DA

YAZMINA ROZAS | Santa Cruz de Tenerife

Las terrazas de restaurantes y bares de Santa Cruz tendrán un año para adaptarse a la nueva Ordenanza Municipal de Paisaje Urbano que el pleno del Ayuntamiento aprobará hoy y que unifica criterios estéticos, como el color y las dimensiones de los distintos elementos que conforman la terraza (sillas, mesas, toldos, etc.). El alcalde, José Manuel Bermúdez, destaca que aprobar esta ordenanza ha sido uno de los principales objetivos del actual equipo de Gobierno, ya que habían detectado que la normativa municipal que existía hasta ahora era “insuficiente” para regular el paisaje urbano, que “forma parte de la calidad de vida de los ciudadanos”.
En este sentido, el concejal de Urbanismo, José Ángel Martín, enfatizó que Santa Cruz será el primer municipio de Canarias que contará con una normativa de este tipo. Afirmó que la ordenanza ha nacido de un “amplio consenso” tras muchas reuniones con empresarios, vecinos y asociaciones. “Ha habido un amplio grado de participación, no en vano ha salido dos veces a información pública”, apuntó.

El edil de Obras y Servicios Públicos, Dámaso Arteaga, explicó que uno de los puntos principales de la nueva normativa es la regulación del mobiliario de las terrazas de bares y restaurantes. Concretó como novedades la unificación de criterios en cuanto a los colores y tamaños de los toldos y sombrillas o de la calidad del mobiliario, así como la sustitución de los laterales de los toldos por mamparas de plástico de 1,5 metros.

Además, se podrán anclar los parasoles en la vía pública, incluir publicidad en el mobiliario, aunque con unos tamaños y criterios específicos, así como instalar terrazas en lugares separados por una calzada del local de la actividad. La normativa regula, asimismo, los horarios de colocación y permanencia de estos elementos sobre la vía y “en aquellas plazas en las que se suele saturar el espacio se establece que el 50% es para mesas y sillas y el 50% restantes para tránsito y esparcimiento de los ciudadanos”, indicó Arteaga.

Pero, además de estas indicaciones de carácter general, se realizarán estudios para 16 puntos concretos de la ciudad que, por sus características e importancia, tendrán una imagen aún más definida y concreta, “que saldrán del consenso entre una comisión técnica, la parte política y los propios comerciantes”, apuntó Martín. Zonas como la plaza de La Candelaria, la de Weyler o el área del cementerio de San Rafael y San Roque, aunque Arteaga señaló que, probablemente, el primer estudio se realizará para la avenida Anaga.

El edil de Obras y Servicios destacó que desde el año 2011 el número de sillas y mesas en terrazas de la capital tinerfeña se han incrementado el 50%. Por otra parte, el edil de Urbanismo explicó que la ordenanza afecta a otros muchos ámbitos, como las fachadas de los edificios o las vallas de publicidad. En este sentido, apuntó que se van a regular los emplazamientos de estas vallas, ya que “ahora mismo hay algunas en espacios públicos sin ningún tipo de autorización”. En concreto, señaló que hay más de 75 expedientes abiertos en este sentido.

“La ordenanza dirá dónde pueden ir, así como que en puntos públicos se hará un concurso para que se presenten las agencias, que pagarán su canon correspondiente. Y después los propios soportes van a cambiar, tienen que tener unas medidas de seguridad y serán más actuales”, añadió.

Fachadas

En cuanto a las fachadas, la nueva normativa regula temas como el color de las edificaciones, que deben ajustarse a una carta de tonos cuando vayan a ser pintadas de nuevo, la instalación de antenas, aparatos de aire acondicionado o carteles.

Mientras, el alcalde enfatizó que también se tratan los usos de las cubiertas y azoteas, permitiéndose la instalación de soportes de ahorro energético o de jardines.
Asimismo, Bermúdez explicó que los técnicos del Ayuntamiento se encargarán de comprobar si los cambios de la nueva ordenanza se cumplen y respetan “y si no tendrán que modificarlo o se les podrá establecer algún tipo de sanción”, apuntó.

El alcalde y los dos concejales enfatizaron que la normativa no es una “imposición” sino que se ha desarrollado en base al consenso y el continuo diálogo, y que su objetivo es “beneficiar” a la actividad económica de las empresas, que trabajarán con más seguridad jurídica.

Además, mejorará también el aspecto de la ciudad, que “si quiere ser un referente turístico no puede ser un caos”, apuntó Martín.