X
tribunales>

Un total de 98 años de cárcel para 23 condenados por traficar con drogas en Tenerife

   
La sentencia fue dictada por la Sección Segunda de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife. | DA

La sentencia fue dictada por la Sección Segunda de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife. | DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

La Sección Segunda de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a un total de 98 años y dos meses de prisión a 23 personas que conformaban, tal y como se considera probado, una organización criminal que distribuía cocaína, hachís y éxtasis desde el Sur a toda la isla de Tenerife, según consta en la sentencia que hoy adelanta este periódico. Las penas corresponden a la comisión de los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal y, en algún caso, a amenazas.

Lo más relevante de este macrojuicio es el alto nivel de conformidad alcanzado entre el Ministerio Fiscal y los acusados, al punto que la mayoría de ellos se adhirió a una nueva propuesta de acusación formulada por el Ministerio Público al finalizar la vista oral.

Según se relata en la sentencia, fue en el marco de una investigación policial iniciada en septiembre de 2.010 cuando el Equipo contra el Crimen Organizado de Tenerife de la Guardia Civil descubrió que un grupo de individuos liderado por uno de los acusados, al que identificaremos por las iniciales A. R. L., “se venía dedicando en el Sur de Tenerife a la importación desde la península, para su posterior distribución en los mercados insulares de consumidores, de las sustancias estupefacientes cocaína y hachís, la primera de las que causan grave daño a la salud, así como pastillas de MDMA-éxtasis”.

Se añade la circunstancia de que, además de mantener estrechos vínculos con otros grupos criminales dedicados igualmente al tráfico ilegal de drogas, el acusado ya referido contaba para las funciones de distribución de las sustancias estupefacientes en el mercado insular con la colaboración material de otros, ahora también condenados.

Así, el grupo contaba de un lugarteniente para la distribución de la droga, que a su vez contaba con otros secundarios para la misma tarea. En el reparto de funciones también figura uno de los importadores, de nacionalidad nigeriana, pero también un cobrador, de nacionalidad italiana, que se encarga bade que los morosos cumplieran con sus deudas.

Si bien la interceptación de una de las mulas en el Tenerife Sur fue clave para los investigadores, es otro incidente posterior el que termina por desembocar en la redada. En concreto, el italiano aludido fue comisionado por el jefe del grupo para apalear a uno de los lugartenientes que quiso quedarse con un cargamento de 3.000 pastillas de éxtasis alegando su pérdida. De la violencia con la que se empleaba dan cuenta varias palizas que sufrió el lugarteniente en cuestión, a quien llegó a conminarse con un arma de fuego para que vendiera su casa y pagase.

Esta primera redada, centrada en domicilios de El Fraile y Las Galletas, permitió a su vez en avanzar el trabajo policial hacia los suministradores, radicados en Galicia y Málaga, siendo capturados varios en una nueva interceptación de una mula, esta en Los Rodeos y con hachís, ya en marzo de 2011. Un mes después, los miembros más destacados eran detenidos en Málaga.

Mientras tanto, otra red que funcionaba paralelamente a la descrita y que vendía sobre todo en el Puerto de la Cruz también acabó siendo desmantelada por los guardias civiles.
Contra esta sentencia cabe recurso.