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Traficante de estrellas – Por Rafa Lutzardo

   

Soledad de Abona no es una novela cualquiera. Su autor, Ildefonso Herrera Torres, hombre impregnado de sabiduría, talento e imaginación, da vida a doña Soledad de Abona, una intelectual canaria, de la década de los 60, cuyo escenario se desarrolla en un medio rural, pero no exentos de un entorno social entre la alta sociedad. Pese a sus largos recorridos por distintos países de Europa y de América del Sur, Ildefonso Herrera Torres, se siente orgulloso de haber adquirido la enciclopedia de la sabiduría del mundo rural. Como decía el poeta, hebreo Gabriel Preil: “la primera línea de un poema es un halcón que no deja escapar a su presa”. Así es como Ildelfonso Herrera logra apropincuarse a los personajes que dan vida en esta maravillosa narrativa del mundo rural del sur de la isla de Tenerife. No hay nada adocenado ni sin acéfalo en este seductor libro. El escritor sureño utiliza la escritura creativa, apoyándose en los canarismos, especialidad que domina como ya lo hiciera en otra época doña Soledad de Abona en los eventos de la alta clase social. En la introducción de esta hermosa obra literaria, Ildefonso Herrera la describe así: se asomó doña Soledad al balcón sur de la alquería, y escudriñó el cielo, pero no había nubes de frescura, cúmulo que por aquellas fechas la brisa arrinconaba en el valle y que, oprimidos contra el faldeo de la cumbre, humedecían las tardes; octubre se estrenaba con levante. El auto, no deja escapar un solo detalle de todo lo acontecido en este bella novela: escenario; paisajes, climatología, vivencias, momentos, emociones, pasiones, intrigas, la siembra de los tubérculos, la importancia y canalización del agua de regadío, el amor, la seducción y anécdotas. ¿Cómo termina la historia de doña Soledad de Abona? Prefiero que lo descubran ustedes, ya que es una novela excitante y de una belleza inmarcesible. Ildefonso Herrera ha sido capaz de utilizar la imaginación en esta novela para dar vida a unos personajes a través de la memoria del pasado y sustentada con versos poéticos, pues hay que recordar que el poeta y escritor tinerfeño, anteriormente había escrito: Cherfe Volcán Primitivo, poemario editado en 1.988; y otros tanto en Archipiélago Literario. Por todo ello, esta seductora novela, se contagia de mucha poesía en doña soledad de Abona: “Yo soy una traficante de estrellas, que comulga poesía, la poesía es el pan del alma. La poesía sólo se da cuando las palabras están enamoradas. Bendita la locura que me libra del nesplín y del grillo del tiempo”. Los canarismos utilizados en esta novela enriquecen el contenido de la misma, cuyo autor no regatea en esfuerzos para que cada personaje y cada lugar tengan la riqueza literaria que requiere la misma