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Adolescentes – Por Wladimiro Pareja Ríos

   

La adolescencia se traduce en un periodo de grandes cambios físicos, psicológicos y sociales, ya que es un puente que comunica la infancia con la edad adulta, en la que hay una búsqueda de la identidad personal y sexual; para ello acontecen profundas transformaciones que los padres han de conocer para lidiar y manejar su propio desasosiego ante lo que creen que son sus fallos en la educación de sus hijos. Para que lo podamos entender, metamos en una batidora cambios hormonales importantísimos (desarrollo de los pechos, genitales, vello en las zonas púbicas y en las axilas, menstruación y producción de esperma, inicio de la capacidad reproductora, aumenta el deseo sexual, estirón físico y cambio en el peso corporal, entre otros), metamos también cambios psicológicos como son cuestionar los modelos con los que hasta ahora habían sido educados y sus figuras (sus padres), búsqueda de la propia identidad (pensamiento propio sobre los estudios, los amigos, el amor, la familia,…), porque socialmente hay una modificación de la imagen y la búsqueda de pertenencia al grupo de iguales: se busca relacionarse con el otro para compartir sentimientos, deseos, ideas, y se comienza a disfrutar de una sexualidad compartida o en soledad, entre otras. Ahora agitemos este cóctel y aún así estaremos muy lejos de lo que en realidad está ocurriendo dentro del muchacho o de la muchacha. Porque todo esto provoca tensiones internas/externas en la persona, de cómo cree que es y de cómo debería ser, de cómo son sus padres y de cómo quisiera que fueran en realidad, de la aceptación de ese cuerpo que crece desgarbado y cómo nos venden en la televisión que debería ser un cuerpo modélico, de cómo son las normas y cómo quisiera él o ella que fueran. En efecto, viven en un mar de tensiones que les provoca cambios de humor constantes y a los que reaccionan de esa manera que a los adultos nos molesta y nos provoca conflicto, pero que hemos de entender son el resultado de todos estos aspectos que andan transformando su interior.

El adolescente necesita ser escuchado y entendido, en su propia búsqueda para escucharse y entenderse a sí mismo. Pero cuando más necesita hacerlo, más alejado en sus ideas está de sus padres y éstos de su hijo. Es importante por ello y previo a esta etapa crear un clima de comunicación entre todos en el hogar, que se pueda hablar de todo, eliminar los temas tabú. Tendremos, así, que crear puentes para la negociación, buscar acuerdos, hacer concesiones, y una vez alcanzados, cumplirlos. En muchos casos el muchacho se salta los pactos acordados, habrá entonces que recolocarlo, llamar la atención sobre este hecho, incluso llegar a acuerdos firmados por ambas partes en los que se recojan acciones y castigos por no cumplimiento o premios por llevarlos a buen puerto. En toda esta etapa, hay que acompañar amorosamente y con la adecuada paciencia, pues hay que pasarla, y aunque hoy ya nosotros como adultos no la recordemos, la hemos cruzado. La labor de los padres y la sociedad debe ser en nuestra opinión ayudar a los adolescentes a pasarla, reforzando lazos para que se hagan el menor daño posible dentro de tantos cambios, pero sin forzarlos a adquirir nuestros puntos de vista u opiniones. De lo que se trata es que ellos descubran por sí mismos quiénes son y lo que quieren ser, que expresen libremente lo que sienten y que les hagamos reflexionar sobre ciertas conductas conflictivas o de riesgo. Generalmente tienen una baja percepción del peligro y su adquisición progresiva irá unida a su maduración. En nuestra opinión hay que llamar la atención sobre el hecho de que algunos padres no saben dónde colocarse, no saben si son o no amigos de sus hijos, pero hay una diferencia: un padre educa y toma decisiones por el bien de su hijo, un amigo simplemente da consejos.
*PSICÓLOGO
wladimiropareja@gmail.com