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Sin pelos en las teclas >

Aflora un nuevo paradigma social – Por Cecilio Urgoiti

   

Estos días pasado leí un largo comentario de José del Valle Lavandera, de donde extraigo este fragmento, a quien pedí permiso para poder hoy reproducir: “Yo me considero un político, y un político profesional, en el sentido de que desde mis 16 años, o por ahí, vivo, por y para la política, junto a otras cosas por supuesto, pero lo que nunca he hecho ha sido vivir “de” la política y aquí esta la diferencia, con esto no quiero generalizar y meter en un mismo saco a todo el mundo”. Estas frases me hicieron pensar en que siempre y en otro lugar, hay otro ser que se te parece y que coincida en el pensamiento, sin tener que haberte puesto de acuerdo con él, para nada en absoluto. Si me pongo a profundizar más en el fondo de esta cuestión, es muy probable que seamos muchos los que de forma callada o a viva voz, estemos de acuerdo con la reflexión de José del Valle. Lo malo de hacer política es convertirte en un profesional de ella, pues son muchas las veces que se pierde la condición de defensor de la vida pública y, por tanto, de la sociedad para pasar a defender lo tuyo. La vida en política siempre ha de tener un período limitado. Los países que no le ponen freno al periodo de mandato son preferentemente los de mayor corrupción. Siguiendo con el sentido que desde joven le he dado a la política, soy consciente de que vivimos, víctimas de un ocultismo y poca claridad en materia de libertad.

Ahora vivimos, con una ingente desilusión, mayor, si se me permite, que durante el tiempo trascurrido, desde mis primeros conocimientos hasta hoy. No veo la llegada de la ambicionada democracia participativa que me permita vivir en un mundo plural, libre, y poder decir que hemos alcanzado el Estado de Bienestar, que hoy nos arrebatan estos marrulleros metidos a políticos. Que por un lado nos recortan todas las libertades, más si se puede, que años pretéritos, y por otro lado, se autovenden en cerrada subasta, nuestro patrimonio social, fruto de los impuestos y cotizaciones que nos impusieron. Les quiero recordar a estos vividores de la política, o mejor aún, utilizadores de la política, que ahí les pusimos a servirnos y, que así nos lo prometieron, en la campaña electoral y no a servirse de nuestro patrimonio a su antojo. Les quiero recordar que la justicia ni es de ellos, ni nuestra. El nuevo paradigma pasa por ser la propia sociedad la que establezca las nuevas reglas del juego político. El nuevo paradigma nacido tras las cuestiones del 15-M nos avanza que la democracia es participativa y que a la política se ha de venir para aportar, no para llevarse. Quiero recordar un dato de la actual España: 2.300.000 niños están bajo el umbral de la pobreza.