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Alemania 7, Brasil 1 ¿Dilma? – Por Gerardo Daniel Settecase

   

Todo ha acabado, con bochornosa debacle, para la selección absoluta de fútbol de Brasil en su participación en este Mundial a clausurarse esta semana y organizado en su propio país. Y de no ser solo oportunistas y fogoneadas por opositores, cuando no por delincuentes organizados desplazados de sus zonas liberadas; las marchas de los primeros días eran justificadas y por tanto, desde este lunes, Dilma Rousseff entra en crisis. Sin evento, sin otra “estrella” en la casaca canarinha, y su efecto para unir al pueblo tras los colores nacionales representados por futbolistas, que las protestas renazcan pondría de manifiesto que esas demandas sociales eran verdaderas, sumado a que la imagen positiva de la actual primera mandataria carioca -como la de su selección de fútbol- ha caído estrepitosamente a pocos meses de las presidenciales de Brasil. Peor escenario aún si ya no hay fútbol para esconder bajo tal alfombra pobreza y necesidades básicas insatisfechas -pese a lo ya obtenido en mejoras al respecto-, y tampoco para disimular la corrupción generada por este Mundial en sobreprecios y sobornos para ejecutar obras públicas (muchas innecesarias y mal ejecutadas) o la perenne que anida en su partido, el de los trabajadores, motivo por el que -al igual que su antecesor y correligionario, Lula- es atacada por corruptos internos que ven en Rousseff una enemiga al no aceptar ser cómplice y protegerlos, como hacen presidentes de países vecinos de Brasil, pues ella “les suelta la mano” dejándoles a merced de la Justicia. Pero esta semana termina el Mundial de fútbol con una canarinha humillada. Y Brasil vuelve a lo cotidiano. Será desde este lunes, entonces, cuando veremos cuanto de espontaneidad tenían esas protestas pre Mundial, y cuanto descrédito y crisis padece realmente Dilma. Scolari ya sabe sus cuentas.

gerardoctkc@gmail.com