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Altura de miras – Por María Fresno

   

Los últimos datos de IPC ponen de manifiesto la situación de debilidad por la que pasa Canarias. Unos precios casi inalterables en los últimos meses deja bien claro que sigue habiendo un reducido consumo interno. No llega al límite de la deflación, pero ahí andamos. Si bien parece que los índices macroeconómicos apuntan a un ligera recuperación, las familias siguen teniendo miedo. Si a esto se une que el crédito aún sigue siendo débil, la situación nos deja como al principio: los empresarios sin vías de salida y las hogares sin poder llegar a final de mes. Bajo este entorno, viene a Canarias José Folgado, presidente de Red Eléctrica de España, y anuncia que tiene cerca de 800 millones de euros en su cartera para invertir en mejorar las líneas eléctricas de las Islas.

Tiene las perras, ahora lo que falta es que le dejen usarlas. Lo más grande es que Folgado vino a Canarias a decir precisamente esto: que las administraciones se pongan de acuerdo para aligerar esta inversión. Vamos, que no empecemos ahora con nuestra ya famosa burocracia que lo único que hace es ahuyentar la inversión. La prueba está en todos los proyectos que hay en marcha de energías renovables paralizados a la espera de que se resuelva la nueva normativa. Los planes generales de los ayuntamientos son otro claro ejemplo de la agilidad del método. Cerca de 14 años tardó el PGOU de Santa Cruz. Ya lo dijo una vez el consejero delegado de Ikea, Mikael Ohlsson: “Los obstáculos burocráticos y urbanísticos que existen en España impiden la inversión”. Ohlsson habló en relación a las tiendas que esperaba poner en marcha en Valencia, Madrid, Granada y Sevilla. “Podríamos abrir el centro mañana, contribuyendo así a la economía española y crear puestos de trabajo y contratos de construcción. El país lo necesita y estamos dispuestos a hacerlo, pero la realidad es que todavía tardarán, al menos, cinco años”. Esto es lo que se llama un zas en toda la cara. Vienen empresarios fuertes con ganas de invertir y operadores para mejorar nuestro sistema eléctrico y lo único que le presentamos es una maraña legislativa que tardarán entre cinco y siete años en desenredar. Creo que no somos conscientes de que si viene un empresario con dinero para desarrollar un proyecto que genere empleo y a quien le presentamos en Canarias es a doña burocracia, estoy segura que cogerá la pasta y se irá a otro sitio, donde en lugar de presentarle a cáncamos, lo que harán es ponerle la alfombra roja. Lo dijo Folgado: “Hay que tener altura de miras”. Y no le falta razón.
@MariaFresno72