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Bajar los impuestos – Por Hugo Luego

   

Cuanto más altos son los impuestos, mayor es la economía sumergida. Para quien quiera comprobar la tesis, basta con que relacione el nivel de paro, con la cuota de ésta. Sin embargo la cultura económica oficial se esfuerza en demostrar la inexistencia de relación entre ambos indicadores, mala conciencia.

Para celebrar San Fermín, coincidimos en el día donde en España acabamos de pagar el “esfuerzo fiscal individual”, algo más de medio año. Luego del chupinazo, trabajamos para nosotros. Más del 50% del esfuerzo fiscal y también del gasto público sobre el PIB, lo consume el gasto público.

No hay viabilidad futura de país que no pase por bajar los impuestos. ¿Qué son? Hay que definirlos en positivo y en negativo. En el primer caso los impuestos directos e indirectos de los cuatro niveles de Administración, Madrid, Canarias, Cabildo y Ayuntamientos, todos ellos al alza. En negativo sus retornos, expresados en déficits de inversión y mantenimiento. La elevada presión fiscal se suele justificar en el nivel de impuestos aplicados a los planes de inversión y mantenimiento, a la fecha, casi inexistentes. Se duplica el efecto.

Otro impuesto que bloquea el sistema, las cotizaciones a la Seguridad Social, que en España están esencialmente financiadas por las cuotas empresariales. No se puede competir en la sociedad global de esta forma, por la sencilla razón de que el resto de los países financian este coste también con otros impuestos, que no paga el empresario. Ello genera un factor diferencial en nuestras empresas, al afectar de manera negativa su competitividad.

Conscientes de que hemos rebasado todas las fronteras, no podemos esperar a que el sistema tenga pensado anteponer la bajada de impuestos a que estos se aminoren, como consecuencia del alza recaudatoria generada por el ciclo expansivo que se anuncia. El otro factor para bajar los impuestos es el recorte del gasto, comprometido en acuerdo electoral y olvidado en la práctica. Se recorta educación, sanidad, inversión y mantenimiento, nunca el gasto ligado a las estructuras de los partidos y sus compromisos políticos: empresas, sociedades, fundaciones, televisiones, embajadas, representaciones y un largo etc. Todos ellos prescindibles si la prioridad fuera luchar contra el paro y asegurarnos niveles razonables en los servicios sociales, salud y educación. Y claro está, en la empresa, que realmente es quien genera el empleo.
Este cuadro marco aplicado a Canarias se vuelve más complicado al contemplar cómo de tres empleos activos, uno está en paro y si es joven dos. La modificación del REF una oportunidad perdida, para haber planteado en ámbito de Región Ultraperiférica, beneficios específicos. Sin diferencial fiscal Canarias no es viable. Esta es por otra parte la esencia del Régimen Económico Fiscal de Canarias, olvidada por nuestros políticos: bajada del 50% del IRPF como algunos vienen pidiendo, bajar el 50% de las cuotas empresariales de la Seguridad Social, como tienen Ceuta y Melilla y los territorios DOM franceses; posibilidad de aplicar una cuota parte de la RIC en las regiones de África colindantes, como ha venido recomendando Europa (Ver Informe Barnier – Solbes); bajar nuevamente el IGIC al 5%, despenalizando además los sectores que no la tenían y se les ha aplicado ex novo.

Parecerá ello un listado de buenas intenciones si no tuviera el contrapeso de la realidad y unas Administraciones que en sus cuatro niveles siguen incrementando sus presiones fiscales y acercando Canarias a una estructura económica tercermundista. Por culpa de los impuestos.