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Beatriz Vergara: “Nuestra joyería está dirigida a una generación de consumidores más consciente”

   
Foto Patricia Cámpora. La casa de la playa. /DA

Foto Patricia Cámpora. La casa de la playa. /DA

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Beatriz Vergara es de esas mujeres altas y elegantes. Antes de que hable ya intuyes que su conversación va a ser sosegada y pausada. Y… efectivamente, así es. Es otra mujer valiente que un día decidió cambiar su rutina laboral por una vida más creativa donde la imaginación pudiese convertirse en su forma de vida. En pocos meses ha logrado consolidar una firma de joyería, Hissia, con unos fuertes valores personales y profesionales.

-Es de esas mujeres que se reinventó y decidió cambiar su rumbo y dedicarse al diseño de joyas, ¿por qué?

“Soy una persona muy curiosa y activa que necesita sentirse realizada. Desde hacía tiempo me sentía estancada a nivel profesional y, analizando a fondo la situación, descubrí que me sentía frustrada al no poder poner en marcha todas mis capacidades, incluyendo una vena creativa que no utilizaba. Estoy feliz de que esta crisis me haya dado la oportunidad de realizar un cambio. Desde pequeña, me gustaba pintar y dibujar. En el colegio, dicha asignatura era una de mis preferidas, incluso recuerdo haber ganado algún concurso. Esa atracción por todas las expresiones artísticas creció conmigo a lo largo de los años. Leer libros sobre arte o visitar exposiciones son una de las actividades que más me llenan. Cuando viajo a una nueva ciudad, nunca me pierdo una visita a sus museos. Cuando me lancé a crear mis propios diseños, fue un sueño hecho realidad. Me sorprendió comprobar que crear resultó más fácil de lo que pensaba. También descubrí que me hacía mucha ilusión tener mi proyecto empresarial basado no solo en mis propios criterios estéticos, sino también criterios éticos”.

-¿Cómo se pasa del comercio internacional a esto? ¿Su carrera anterior le sirvió para tener un mejor modelo de negocio?

“Todo en la vida está relacionado, y sin duda he podido utilizar los conocimientos y experiencia adquiridos en los quince años de trayectoria profesional previos a la puesta en marcha de este proyecto. Como decía Steve Jobs, se trata de conectar los puntos. Sobre todo, me ha servido para tener un criterio y una visión estratégica a la hora de crear el concepto empresarial. Mi objetivo era crear un proyecto que me permitiese aprovechar la tecnología de la información, es decir, internet para promocionar y comercializar mis joyas, y también incorporar los valores de la responsabilidad corporativa para su producción, con producciones pequeñas y con una calidad inmejorable, apoyando el trabajo de los artesanos de distintas partes del mundo, con iniciativas que generen beneficios para la sociedad”.

-Las joyas en su caso están relacionadas con lo permanente, con lo simbólico, ¿es así?

“Escogí el diseño de joyas porque me permitía crear algo atemporal, con mi propio estilo y no sujeto a tendencias. En un mundo tan global y de modas efímeras, pocos objetos encierran tanto simbolismo y valor sentimental, trasmitiéndose en muchos casos a través de distintas generaciones. Me resulta fascinante que las joyas hayan existido desde las primeras civilizaciones, demostrando la necesidad del ser humano de crear objetos que le permitieran embellecerse, expresar estatus, poder o incluso protegerse. En un momento en que se vuelve hacia lo artesano y duradero, las joyas siguen siendo, ahora más que nunca, necesarias tanto para expresar nuestra personalidad o cariño hacia nuestros seres queridos. Además, las joyas tienen un componente romántico y evocador que tienen todos aquellos objetos cuya función es puramente ornamental. Desde el punto de vista del diseño, esto también me atrajo desde el primer momento, ya que a diferencia de otros complementos como en el caso de los bolsos o zapatos, las joyas no cumplen otra función que el adorno, por lo que me parecía que esto me permitía una mayor creatividad”.

-¿En qué tipo de mujer piensa cuando diseña sus productos?

“Pienso en cualquier tipo de mujer que valore primeramente la belleza de las joyas que creamos. Adicionalmente, este proyecto está basado en crear joyas únicas con unos valores y en un gran esfuerzo e ilusión, y me gustaría que esto también se apreciara en cada una de mis joyas. Me gustaría también que le permitiesen sentirse más atractiva o segura a la mujer que las use”.

-Lo efímero de la sociedad de consumo, ¿ha acabado con la joyería o le ha dado otro giro?

“Hoy en día la joyería es una industria de gran relevancia, en la que existe una oferta muy variada, tanto femenina como masculina. El mercado mundial de joyas y relojes a través de internet se cifra en 120.000 millones de euros. Actualmente existe joyería de todo tipo y tendencias, buscando ofrecer un aspecto más democrático, con menos prejuicios y ofreciendo piezas que ayuden a los consumidores a expresar su propia personalidad. De hecho, en una época de crisis económica y de grandes cambios, la industria del lujo está saliendo reforzada. Está surgiendo un ‘nuevo lujo’ que busca satisfacer una creciente necesidad de adquirir objetos exclusivos, atemporales, honestos, y de calidad, concebidos para hacer disfrutar al que los utiliza, y ahí nos incluimos nosotros. Nuestra joyería está más bien dirigida a una generación de consumidores más consciente, que se aleja de productos perecederos, buscando objetos exclusivos, de calidad y con un significado e historia detrás”.

-¿De dónde nace su fascinación por África? ¿Qué parte de Hissia tiene que ver con el continente vecino?

“De África proviene mucha de mi inspiración y gran parte de los materiales que utilizamos. Desde siempre he sentido una gran fascinación por ese continente, por sus paisajes, su naturaleza, su fauna, su flora, pero también por su arte, cultura, su población. África es un continente muy contradictorio, ya que ha sido la cuna de los primeros pobladores de la Tierra, pero al mismo tiempo es el más desconocido. Por ello, creo que tiene aun mucho que ofrecer. Su arte tiene una fuerza y elegancia increíbles, cuya influencia ha sido fundamental desde los artistas modernos, incluyendo a Gauguin, Picasso o Brancusi, hasta nuestros días. Esta inspiración me ha permitido crear un estilo propio, que busca el contraste entre lo rústico y lo sofisticado, y utilizar una innovadora mezcla de materiales, en la que incorporo piezas de plata elaboradas en Tenerife y piedras semipreciosas que proceden de la India. Además, nuestro proyecto busca apoyar artesanos en África Occidental, quienes elaboran nuestras piezas a mano donde se encuentra la materia prima, como el ébano, la madera más oscura que existe, el cuerno y hueso, demostrando que existe artesanía de primera calidad en este continente”.

-Su proyecto nace también con una fuerte vocación solidaria, ¿cómo se materializa?

“Quería que mi proyecto me permitiese aportar algo a la sociedad. No solo apoyamos a artesanos en África, India o España, sino también hemos establecido acuerdos con distintas organizaciones en Tenerife, como la Fundación Afes (Asociación Canaria de Personas y Familiares con Enfermedad Mental), ya que las cajas que contienen nuestras joyas están realizadas a mano por personas diagnosticadas con enfermedades de salud mental. Así mismo colaboramos con la Asociación Down de Tenerife,
mediante la donación de un porcentaje del beneficio de las ventas de determinadas piezas y encargándoles la elaboración de regalos corporativos”.

-¿Puede la joyería respetar el medio ambiente? En su caso, ¿cómo lo hacen?

“Respetamos el equilibrio de los recursos naturales seleccionando materia prima procedente de fuentes sostenibles. La madera de ébano que utilizamos procede de programas de reforestación controlados. El cuerno y hueso, procede de mataderos, por lo que son productos reciclados de la naturaleza. No tratamos ni teñimos la
materia prima, por lo que no contienen productos químicos ni barnices artificiales”.

-En la fabricación de sus modelos cuentan con artesanos de todo el mundo, ¿cómo los selecciona y organiza este trabajo colaborativo?

“Buscamos a los mejores maestros artesanos en distintas partes del mundo que dominan las técnicas tradicionales. Por ejemplo, trabajamos con artesanos en África Occidental, concretamente en Togo y Mali, donde se encuentra parte de la materia prima que utilizamos, como el ébano, que procede de una especie africana llamada Gaboon, o el cuerno de una ganadería llamada Watusi, que seleccionamos por su colorido maravilloso. En India trabajamos con artesanos de Jaipur, donde se encuentra el centro mundial de tallado de piedras semipreciosas. Finalmente, trabajamos con talleres en España donde existe una gran tradición del trabajo con la plata. El 80% de esta producción se encuentra en Tenerife, aunque también contamos con algunos talleres en la península”.

-¿Sus piezas son exclusivas? ¿Puede explicarnos el proceso de elaboración de las mismas?

“El proceso comienza en mi estudio, donde proceso mi inspiración y dibujo bocetos con las ideas. Estas ideas las traspaso a nuestros artesanos para su elaboración. Realizamos nuestras joyas mediante la fundición a la cera perdida, un proceso muy antiguo en el mundo de la joyería, a través del cual se obtienen piezas de plata a partir de un molde elaborado en cera. Trabajamos con pequeñas producciones, con series limitadas y numeradas. Todas nuestras joyas están terminadas a mano en España”.

-Ha centrado su marca en la venta on-line o ya se puede adquirir en establecimientos reales, ¿donde?

“Además de en nuestra tienda online, www.hissia.com, actualmente también se puede adquirir en la tienda Etxtart & Panno de Santa Cruz de Tenerife y en Égova en Madrid. Tenemos previsto seguir aumentando nuestros puntos de venta, tanto físicos como online”.

-Acaba de colaborar junto a Patricia Cámpora, de La casa de la playa, en un proyecto junto a algunas socias de la ONG Ámate, ¿qué se aprende de las mujeres que han convivido o que conviven con el cáncer de mama?

“Este proyecto ha consistido en mostrar a catorce mujeres con un rango de edad comprendido entre los 31 y 84 años fotografiadas con nuestras joyas. Con él, pretendíamos demostrar que las mujeres que han sufrido cáncer de mama pueden estar igual de atractivas que las mujeres que no lo han padecido, contribuir a dar ejemplo de superación a otras mujeres, y a desestigmatizar esta enfermedad. Nos sentimos afortunados por haber sido testigos de la fuerza y el ejemplo de estas mujeres, y orgullosos de haberlas visto disfrutar con este proyecto”.