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Cabeza de puente – Por Leopoldo Fernández

   

En el puerto de La Luz ha sido inaugurada oficialmente la base logística, de 6.500 metros cuadrados, del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, por la que se estima que cada año pasarán 75.000 toneladas de productos alimenticios con destino a África Occidental, así como material médico y de apoyo y cobijo como ayuda humanitaria y situaciones de emergencia sobrevenidas. Se trata de una noticia de enorme importancia para Las Palmas, pero sobre todo para Canarias, porque es el mejor reflejo de las posibilidades que ofrece su privilegiada situación en el Atlántico como cabeza de puente hacia África para multitud de operaciones, así de distribución y manipulación de mercancías como de tipo comercial, financiero, cultural, formativo, de comunicación y colaboración, etc. Mucho se ha hablado de la renta de situación del Archipiélago y de sus grandes posibilidades cara al continente vecino. Hasta Clinton y Al Gore lo reconocieron durante sus visitas a Tenerife y así consta también en informes de la diplomacia occidental, rusa y china. Para que tales perspectivas no queden reducidas al plano de lo teórico es preciso que empresas y organismos nacionales e internacionales -como en este caso la ONU y antes Cruz Roja y Médicos sin Fronteras- se fijen en Canarias y establezcan aquí sus delegaciones o sucursales porque su estratégica ubicación y su fácil y rápida conectividad lo propician y aconsejan. Pero también es necesario que el gobierno de España, que ha donado 4,5 millones de euros para el PMA, colabore, impulse y difunda esta realidad más allá de nuestras fronteras -como ha hecho en este caso al financiar la base en la capital grancanaria, que ha quedado vinculada a la Red de Depósitos de Respuesta Humanitaria de la ONU, a la que pertenecen cinco centros más ubicados en otros tantos lugares estratégicos- y que el ejecutivo autonómico labore en la misma dirección, singularmente para ofrecer la zona ZEC y las zonas francas como plataformas inversoras y de asentamiento de empresas dada su baja fiscalidad, así como las perspectivas que presenta, cara al futuro, el continente africano, cuyas economías nacionales crecen a mayor ritmo que las de los países occidentales. Pese a algunos problemas, sobre todo de seguridad jurídica, es preciso seguir apostando por el vecino continente e incluso incrementar todas las acciones posibles en esa dirección. Y divulgar también esa apuesta entre los países más afines de Europa y América, así como en las instituciones de la UE. Para una economía de servicios como la canaria, se trata de una decisión inteligente y obligada.