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Canarias: el trampolín a África – Editorial

   

Ubicación y todas las ventajas de vivir en el primer mundo. La geografía y la historia hacen de Canarias un enclave privilegiado como nexo entre América, Europa y África. Desde el siglo XV, cuando se formó el Estado Español y se conquistó el Archipiélago, hasta la segunda década del siglo XXI, la geografía ha sido clave para unas islas situadas en el continente africano, pero ubicadas culturalmente en Europa. Su vocación de puente no es nueva, pero en pleno siglo XXI cobra una relevancia mayor. En medio de la globalización, el papel de las Islas está vinculado al protagonismo de África, un territorio plagado de tantos conflictos como retos. Pero, ¿por qué es tan relevante que hoy nuestros políticos sean capaces de convertirnos definitivamente en un hub tricontinental?

Canarias ha cambiado su percepción de África en los últimos años. A principios de siglo sus actuaciones en los países vecinos eran de cooperación al desarrollo; hoy, en cambio, los empresarios y los políticos se han dado cuenta de que pueden beneficiarse y contribuir al progreso de África al mismo tiempo. También la Unión Europea ha colocado este continente entre sus prioridades y valora la oportunidad que supone contar con una región que, situada a solo cien kilómetros, puede ofrecer paz y logística a multinacionales que quieran dar el salto y aterrizar en un mercado ingente. La fiscalidad, las nuevas infraestructuras de telecomunicaciones, la seguridad jurídica y los servicios sanitarios y educativos son las armas que debe empuñar el Archipiélago.

El continente africano tiene una población de mil millones de habitantes repartidos por países heterogéneos. El desarrollo de estas naciones es muy desigual. Las diferencias entre el norte y el sur son enormes- y está relacionado con el colonialismo occidental, que se prolongó hasta los años 70 del siglo pasado y condicionó el devenir de estos pueblos. Ahora, el potencial de crecimiento de este continente eminentemente joven es enorme. Su emergente clase media demanda servicios que las empresas canarias y españolas están en disposición de cubrir: tienen experiencia en sectores con gran capacidad de expansión, como la construcción, el turismo o el saneamiento de agua.

Ya en 2012 Canarias exportó a estos estados alrededor de 474 millones de euros, mientras que las importaciones apenas superaron los 200 millones de euros. Además, durante ese mismo año, esos países africanos importaron de Latinoamérica unos 636 millones y exportaron productos valorados en 35,5 millones. Muchas empresas canarias llevan años operando en África.

Las economías africanas han mantenido tasas de crecimiento sin precedentes en los últimos años, impulsadas principalmente por la fuerte demanda interna, la mejora de la gestión macroeconómica, una clase media en crecimiento y el aumento de la estabilidad política. Según el Banco Africano de Desarrollo, desde 2005 hay 20 países africanos posicionados entre los 50 que más han crecido en todo el mundo gracias a la eficacia de sus reglamentaciones empresariales. Además, al menos 52 ciudades cuentan con poblaciones de un millón o más habitantes, lo mismo que Europa.

El nuevo Régimen Económico y Fiscal de Canarias propone más ventajas para atraer a un número mayor de empresas hasta territorio canario. Es una buena noticia, pero hay que ir más allá: es una obligación mejorar la conectividad. Se ha trabajado mucho en este sentido durante los últimos años. En estos momentos las Islas cuentan con doce conexiones con aeropuertos africanos. Es un gran avance si se mira hacia atrás, pero aún queda mucho camino por recorrer. Para que las Islas sean un centro logístico internacional es imprescindible que el Estado desbloquee la quinta libertad aérea. De esta forma se permitiría que cualquier avión procedente de un país tercero, por ejemplo Estados Unidos, pueda hacer escala en Canarias, coger y dejar mercancías o personas, y dirigirse a otros destinos también terceros. El Archipiélago sería así un enlace entre países no comunitarios.

Todas estas aspiraciones obligan a las Islas a mantener, además, un compromiso con la buena gobernanza y la implantación de sistemas democráticos en esta región del planeta. No se trata solo de ser altruista: si el aumento del Producto Interior Bruto de estos países no llega a la sociedad, si el capital que obtienen gracias a sus reservas de recursos energéticos o minerales preciosos no beneficia a sus habitantes, perderán ellos y perderán quienes quieran invertir allí. Ejemplo de ello son los puertos canarios, que han ido ganando protagonismo, en parte, gracias al crecimiento de la actividad petrolera en el Golfo de Guinea. Muchas de las plataformas y de los barcos que antes se reparaban en el norte de Europa, en sitios como Noruega, ahora lo hacen en Canarias, porque se encuentra más cerca de Guinea y es más barato. El gran problema, tanto para nosotros como para toda la comunidad internacional, es que esta zona, localizada a 3.000 kilómetros de las Islas, se está convirtiendo en una de las más peligrosas del planeta por el robo de petróleo y la piratería. La comunidad internacional debe idear mecanismos de resolución en conflictos como este y Canarias, frontera sur de la Unión Europea, tiene mucho que decir. Se abre un tiempo de oportunidades, pero también de mucha responsabilidad.