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Cifras – Por Juan Carlos Acosta

   

Como cada año, varias instituciones multilaterales han publicado conjuntamente el informe Perspectivas Económicas de África (African Economic Outlook Report 2014). El documento, que viene registrando cierta continuidad en el crecimiento del continente en sus últimas ediciones, profundiza en diferentes indicadores y en las previsiones por regiones, una aproximación de la que se deduce de entrada que la parte más cercana a Canarias es donde más evolucionan los mercados, con una tasa del 6,7%, es decir, muy parecida a la de China (7%). Ahora bien, bajo ese optimismo hay cierto rastro de expectación por lo que serán capaces de hacer las comunidades africanas con sus recursos naturales, que son los que a la postre confieren el grueso del valor de sus ingresos. Por eso, el estudio del Banco Africano de Desarrollo, la OCDE y el PNUD nombra constantemente las cadenas globales de valor, que vienen a relacionarse, simplificando mucho, con la capacidad que tienen los modelos económicos nacionales de integrarse en los procesos productivos globales. Y esa es la gran pregunta, hoy por hoy, sin respuesta. Porque progresivamente la mundialización lleva a la deslocalización de los componentes necesarios para fabricar bienes de consumo y muchos de los artículos que adquirimos están integrados por elementos manufacturados en distintas partes del planeta. Eso, junto al dato que apunta a que el 80% del comercio está vinculado actualmente a las multinacionales, hace que surja la imagen de un mundo que se transforma en una gran factoría íntimamente relacionada al margen de las distancias. El informe da por hecho, no obstante, que África presenta progresivamente una mejor gestión macroeconómica en términos generales, que un tercio de las finanzas están instaladas en los países del norte y que el crecimiento ha sido insuficiente como para sacar de la pobreza a grandes bolsas de población de las regiones subsaharianas. Y también que el 60% de los empleos proceden de la agricultura, pero con una productividad baja, en torno al 36% de lo que generan otros sectores. Lo cierto es que, llegados a este punto, es cuando comienzan los trucos, o los voluntarismos bienintencionados, porque las tasas representan simplemente números desnudos que hay que vestir con referencia reales. Que China crezca al mismo porcentaje que Liberia o Sierra Leona no quiere decir que sus economías sean comparables, sino que se trata de coeficientes relacionados con el producto interior bruto de cada cual, y en ese escenario las proporciones monetarias están a años luz de converger. Por eso, y con el encargado de presentar esta semana el documento en las Islas y consejero de la OCDE, Luis Padilla, las cifras no se comen.