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El crecimiento del turismo ruso en Canarias dispara el aprendizaje del idioma

   

EUROPA PRESS | Santa Cruz de Tenerife

De los 12.111.282 de turistas que llegaron a Canarias en 2013, 192.784 procedían de Rusia, según datos del Istac, y la mayor parte se alojó en Tenerife -un 95%-, donde ya se han situado como cuarto mercado más importante.

Conocidos por su elevado nivel adquisitivo -gastan casi 1.900 euros por persona- y la ausencia de conocimiento en lenguas diferentes a la suya, sus habitantes han provocado que el aumento de la demanda del idioma en las ofertas de empleo haya ido ‘in crescendo’ durante los últimos meses.

Para recibir a tal cantidad de visitantes con una lengua tan diferente los profesionales canarios han tenido que reciclarse. Para ello, y por evitar el alto coste que supone una escuela privada o un profesor nativo, los interesados recurren a instituciones públicas como el Servicio de Idiomas de la Universidad de La Laguna (ULL) o la Escuela Oficial de Idiomas (EOI).

La primera, abierta durante todo el año y con cursos semestrales o cuatrimestrales, acoge a todo tipo de interesados. Oleg Shatrov es profesor de los dos niveles ofertados hasta el momento: básico y preintermedio, ambos orientados a la atención al cliente.

Tras medio año en las islas, asegura que sus alumnos más frecuentes son personas en situación de desempleo; graduados en turismo, hosteleros y algún que otro ingeniero, abogado o agente inmobiliario. “Esporádicamente se matriculan amas de casa y estudiantes, normalmente de filología o finanzas”, indica en una entrevista concedida a Europa Press.

Cuestionado por el conocimiento previo de aquellos que se acercan a su clase, Shatrov asevera que los que no tienen ninguna noción de ruso son mayoritarios. Cuando superan el primer escalón, explica, aproximadamente un 50 por ciento de los matriculados repite en una clase de superior nivel.

No le sorprende el aumento de la demanda, ya que, en su opinión, “la popularidad de la lengua rusa en Canarias -al igual que en el Sur de la Península- no es ningún misterio”. Destaca además que la población rusa, y no sólo el turismo, ha ido creciendo.

“El caso es que los rusos de a pie no suelen hablar lenguas extranjeras, ni siquiera un inglés macarrónico, como los españoles o franceses, lo que obliga a los locales aprender el idioma para poder atender a los visitantes”, sostiene.

Asimismo, ha destacado que el consumidor e inversor ruso es “más exigente a la hora de solicitar los servicios”, y, sumado a su alto poder adquisitivo, hace que las personas preparadas en esta lengua tengan un valor añadido en los procesos de selección de las empresas.

La EOI, por lo pronto, solo ofrece clases de ruso en su centro de La Laguna, desde el Básico I al Avanzado I. Aunque la última convocatoria de plazas culminó con una notable lista de espera, centros como los de Santa Cruz de Tenerife o Los Cristianos aún no tienen disponible el idioma.
SECTOR HOSTELERO

Si hay un sector que ha notado ese aumento de demanda, es el de la hostelería. A diario son decenas las ofertas que piden que el candidato tenga un conocimiento, al menos mínimo, de ruso. Así lo confirma la directora de formación y empleo de Ashotel, Marisol Bardón, que ve cómo los hosteleros se forman, desde finales del año 2012, cada vez más.

Por ello la patronal oferta cursos especializados por área que ayuden a las personas que atenderán al turista a tener conocimientos básicos que le permitan desenvolverse. En lo que va de año, más de 350 personas se han formado en la asociación, muchos de ellos en complementos idiomáticos.

Dependiendo de si el interesado trabaja o está en situación de desempleo, el curso será de 30 o 120 horas, así como también variará el método de pago, que puede contar con subvenciones estatales y autonómicas.

Además, la patronal ofrece a sus asociados un diccionario turístico, cargado de frases útiles traducidas al inglés, alemán, francés y ruso.

Aunque pueda parecer extremadamente diferente al castellano, el ruso presenta similitudes fónicas que facilitan el aprendizaje a los que tengan el valor de enfrentarse al alfabeto cirílico. Las razones para adentrarse en el mundo de las ‘L’ más pronunciadas y las vocales que pierden fuerza cuanto más largas se hacen las palabras, son varias.

La EOI, en el portal web de su sede en La Laguna, recuerda que, a pesar de lo extendida que está la expresión ‘el ruso solo se habla en Rusia’, existen más países en los que poder presumir de la lengua eslava. Ucrania, Georgia, Osetia del Sur, Moldavia Letonia o Israel son algunos de ellos, y además se habla en Finlandia, Mongolia y grandes comunidades de Estados Unidos, Canadá y Europa del Este.

La realidad es que, a pesar de todos los motivos pragmáticos, la estrecha relación que Canarias tiene con el turismo es la que ha provocado que un gran número de personas se haya decidido a invertir tiempo en aprenderlo.
PERFIL DEL ESTUDIANTE

Marcos Cabrera es agente de un touroperador hotelero. Aunque no tiene certificado oficial de idiomas, habla inglés fluido y considera necesario aprender ruso por la alta demanda existente en su sector laboral, aunque su empresa aún no se lo ha exigido.

Los expertos en turismo son unos de los más frecuentes en las clases de Oleg. Olivia Pérez, de 24 años, habla inglés y alemán. Su intención, asegura, “es convertirme en una auténtica profesional capaz de comunicarme con clientes de cualquier nacionalidad”.

Además, el hecho de que Canarias se haya convertido en un destino clave para los turistas e inversores rusos, “hace necesario ajustarse a sus necesidades”.

Independientemente de cuál sea el campo de formación de una persona, la crisis actual ha convertido el hablar uno o más idiomas en algo imprescindible. Gesa Krüger es una bibióloga de 32 años que ha tenido que reconvertirse en unos tiempos en los que los puestos de trabajo en su sector son bastante limitados.

Guía de senderos y dependienta en aeropuertos, habla inglés, alemán y español con nivel nativo. Se define como una persona ambiciosa, a la que le gustaría dominar “todos los idiomas del mundo”, pero considera que ha de empezar por aquellos “que en Canarias son imprescindibles, y el ruso ya está colgándose esa etiqueta”.

Según el Instituto Canario de Estadística (Istac), hasta mayo de 2014, 63.460 los turistas ya habían visitado las islas. Las previsiones apuntan a que la cifra superará con creces los más de 120.000 visitantes de 2012 y se acercarán a los casi 200.000 de 2013.