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D.O. Tacoronte Acentejo – Por Alfonso J. López Torres

   

La tradición oral y escrita de Tenerife afirma que fue un portugués, allá por 1497, quien plantó la primera viña en la Isla. A medida que los conquistadores iban implantándose en ella, la presencia de la vid y del vino adquiría más impulso y empuje. La calidad obtenida por los vinos de las cepas en Tenerife plantadas iba mejorando con el devenir del tiempo a medida que las mismas se iban aclimatando a este nuevo solar atlántico. Así pues el arraigo en el tiempo de este cultivo y el asentamiento en la cultura isleña de la labor de la vid, permitió que se organizaran gremialmente los elaboradores de vino, apostando desde tiempos remotos por su calidad y personalidad, lo que les posibilitó posicionarse ante los mercados continentales de la época, bien de Europa o de América. Esta acción comercial, a su vez, motivó el desarrollo urbanístico de importantes municipios de Tenerife y trajo consigo una pasajera colonia de ingleses que contribuyó a controlar el comercio de exportación, dada la privilegiada situación geográfica de Canarias como punto y puerto de enlace entre tres continentes, lo que favoreció que viajeros, comerciantes, militares, piratas y aventureros descubrieran y difundieran las bondades de los vinos de Tenerife. La Denominación de Origen de Tacoronte-Acentejo fue la primera en crearse en las Islas Canarias, en el año 1992, por Orden de la Consejería de Agricultura y Pesca de 22 de enero de 1992 y se reconoció para los vinos producidos en la comarca de la vertiente norte de la isla de Tenerife, que abarca los municipios de La Laguna, Tegueste, Tacoronte, El Sauzal, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo, Santa Úrsula, El Rosario y Santa Cruz (Anaga). Se prolonga a lo largo de 23 kilómetros y sobre un área cultivada de 1.583 hectáreas, siendo una de las comarcas más amplias y de mayor densidad de viñedo de todo el Archipiélago. La Ruta del Vino Tacoronte – Acentejo es la única de Canarias que está certificada como Ruta del Vino de España, un reconocimiento que fue concedido por la Secretaría General de Turismo y la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), lo que garantiza la calidad de sus servicios, infraestructuras y establecimientos. La oferta enoturística es muy variada y extensa, abarcando desde pequeñas bodegas familiares a grandes bodegas avanzadas tecnológicamente y adaptadas a los tiempos modernos. Todo ello, en un entorno paisajístico donde impera la viña, que hace que ningún tinerfeño conciba su isla sin ella. Conocida principalmente por sus vinos tintos jóvenes, Tacoronte- Acentejo ha realizado un importante esfuerzo de tecnificación, lo que le ha permitido ampliar su gama.

*DIRECTOR DEL ICCA