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el dardo >

Debut lamentable – Por Leopoldo Fernández

   

Ha sido bastante más que un simple desliz. Se trata de un error monumental de incalculables consecuencias.Y se ha producido a poco más de 24 horas de su elección como secretario general del PSOE. No me extraña que algunos comparen su orden a los 14 eurodiputados socialistas españoles para que votaran no a la elección de Jean-Claude Juncker -el ex primer ministro luxemburgués, como nuevo presidente de la Comisión Europea, en sustitución de Durao Barroso- con la decisión de Zapatero, tan pronto fue elegido presidente, de retirar las tropas españolas de Irak deprisa y corriendo, como si en ello le fuera la vida. Pedro Sánchez, el nuevo secretario general in pectore -porque no lo será formalmente hasta que lo ratifique el congreso extraordinario de finales de mes-, se ha equivocado de cabo a rabo. Ha incumplido un pacto escrito entre populares, socialistas y liberales europeos, los tres grandes grupos del Parlamento. Ha colocado a su partido a la altura de la extrema derecha, la extrema izquierda, los euroescépticos y los antisistema enemigos de la Unión Europea, que votaron contra Juncker. Con tal dislate político, ha destapado la caja de los truenos en su propio partido -donde personajes como Solana, Jáuregui, Bono, Vara y otros se han llevado las manos a la cabeza por tanta incongruencia- y, lo que es mucho más grave, puede hacer inviables los acuerdos alcanzados por Rajoy con sus colegas europeos sobre la presidencia del Eurogrupo, prevista para el ministro Guindos, y una comisaría, convenida para el ex ministro Arias Cañete. Y, además, dejar tiradas a dos compañeras de partido, Elena Valenciano e Iratxe García, nominadas para presidir sendas comisiones dentro del pacto que él mismo ha decidido violar.

En román paladino, eso se llama perjudicar los intereses nacionales. Y todo por un capricho, por una promesa electoral mal entendida y peor aplicada, ya que lo ha hecho en clave interna cuando lo que está en juego son intereses nacionales y europeos, con muchas y grandes partidas por jugar, de la máxima importancia para España. Sánchez ha incurrido además en una grave contradicción ya que su partido defendió en campaña electoral que fuera presidente de la Comisión el candidato de la formación política que más votos obtuviera, es decir, el propio Juncker. Colocarse contra sus correligionarios europeos y contra quien durante cinco años va a ser la máxima autoridad de la Unión -hasta Zapatero apoyó en su día la elección de Durao Barroso como candidato de la derecha por razones de interés nacional -las mismas que invocó Rajoy ante Sánchez hace unos días, al solicitarle el sí para Juncker- es un paso en falso de la mayor gravedad. Que deja a Sánchez desnudo abrazado al sectarismo ideológico.