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la punta del viento>

Del anillo, a la ‘argolla’ insular – Por Agustín M. González

   

El Norte de Tenerife, y yo diría que toda la Isla en su conjunto, vivió recientemente un día muy importante, “histórico” como lo definiría Isaac Valencia. Se produjo al fin la inauguración y apertura del tramo norte del cierre del anillo insular, la nueva carretera que comunica Icod de los Vinos y El Tanque sin las cien curvas de antes. Un tramo de 12 kilómetros que acorta las distancias entre el norte y el sur. Acorta las distancias geográficas y también las económicas y sociales porque esta carretera ayuda a la movilidad diaria de miles de trabajadores y empresas que tienen que desplazarse entre las dos comarcas para subsistir. Prueba de la importancia del acontecimiento es que había medio centenar de autoridades de todos los tamaños y colores: desde la ministra de Fomento y el presidente canario, hasta varios alcaldes y el director general de Puertos -que, por cierto, ya me dirán qué pintaba ahí en medio del monte…-. Estamos ante una obra muy necesaria, de más de 120 millones de inversión que se ha retrasado por culpa de la crisis, de los recortes, y que aún está incompleta. Falta terminar el tramo sur, hasta Santiago del Teide, y el túnel de Erjos que permitirá la conexión directa y rápida entre ambos puntos. El presidente Rivero le exigió a la ministra durante la inauguración que cumpla con este compromiso, que es de justicia para una isla que carece de transportes alternativos como el ferrocarril. Ana Pastor contestó con palabras favorables y un gesto de buena voluntad: aseguró que el Estado “hará un esfuerzo” para dar continuidad a esta obra. Pudo haber dicho otra cosa o pudo no haber dicho nada, así que al menos las palabras de la ministra dan pie a la esperanza. Esta obra a medias no sirve de nada. Hasta que no esté cerrado por completo el anillo insular, con la conexión desde Icod hasta Santiago del Teide, de poco sirve el nuevo tramo de vía. Por eso, de momento, más que del anillo insular, hay que hablar de la argolla insular, un círculo incompleto que esperamos ver pronto cerrado definitivamente, por el bien del Norte y de la Isla entera.