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Espíritu Santo – Por Carmen Torres

   

La bolsa española no ha podido sobreponerse a las turbulencias bancarias en Europa. No sólo hay sospechas sobre la salud financiera del portugués Espirito Santo, sino también se ciernen problemas en algunas entidades de Alemania y Francia, aunque por motivos diversos. Multas y peores resultados son el centro de las miradas. Tampoco han ayudado las empresas de aviación. La cuestión es que el IBEX ha cortado su racha y perdido varios soportes. Eso sí, logró mantener los 10.500 puntos, a pesar de perder en las cinco jornadas el 4,27 por ciento, casi la mitad de lo ganado en lo que va de año. Muchos analistas entienden que esta corrección es saludable y que hacía falta que el IBEX diera un paso atrás para tomar impulso. La cuestión es cuánto va a durar. El verano es un tiempo de poco volumen y las estadísticas dicen de todo sobre el comportamiento de los mercados en estos meses. Ha habido ganancias importantes y también caídas. Así que habrá que esperar para tener algún dato real. Las expectativas en todo caso son buenas para final de año. El consenso insiste en que el selectivo español puede tocar e incluso superar los 12.000 puntos. Lo que se ha producido esta semana es un aluvión de informes positivos sobre la evolución de la economía española. No es precisamente el Gobierno de España el más optimista. Tanto el FMI, como JP Morgan o el Banco de España han elevado considerablemente sus previsiones sobre aumento del PIB español tanto para este año como el que viene. También se han aprobado medidas, no sin revuelo parlamentario, que trasladarán a muchos colectivos parte de la bonanza, unos 11.000 millones que afectarán a jóvenes, parados de larga duración, autónomos, pequeños comercios. En general, medidas que benefician a muchos y que ayudarán a aumentar el crecimiento y el empleo. La oposición en pleno las votó en contra aludiendo a las formas, aunque finalmente se han habilitado ya los plazos para que el decreto sea tramitado como proyecto de ley.