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SIN PELOS EN LAS TECLAS >

Expectativas – Por Cecilio Urgoiti

   

Que la mentalidad política de este país tiene que cambiar es algo evidente y que, ese cambio lo tenemos que experimentar todos, de forma rápida y, si me permiten, yo lo remataría con un !ya¡. Que los propios diputados en el Congreso tendrán que enfrentarse a una disyuntiva, es otra evidencia, desde mi punto de vista: siguen participando en un Congreso secuestrado por la mayoría absoluta del PP y con su costumbre de gobernar por decreto. Visto esto, desde otro punto, los diputados de la oposición, se deben ir de una vez, de este poder del Estado, pues allí para qué están. El legislativo, así como está, ya no sirve para nada. Se dicen ellos, los de la mayoría, demócratas y las leyes tan solo se dictan, de tal forma que el BOE es un órgano más del partido en el poder, convirtiéndose toda esta artimaña en un juego perverso que nos anula, por un lado, a la sociedad y, por el otro, a los partidos que dentro del Congreso defienden la oposición a la que representan. Sin el ejercicio de oposición no habrá vida parlamentaria, mucho menos se puede esperar vida democrática, y de ahí a un totalitarismo rancio, poco queda. Ese camino populista y totalitario abrió una brecha en la ultraderecha, que en el primer tercio del pasado siglo, hizo brotar partidos de corte fascista. El anterior planteamiento, el evidente agotamiento del actual sistema político, las exigencias de una Europa impregnada de la doctrina neoliberal, han dado al traste con la Constitución del 78, unido obviamente a un escándalo diario de corrupción, desde la Corona hasta la última institución del Estado. Es enteramente necesario que un nuevo paradigma cuaje. En este país habrá una nueva Constitución, y además sin aforados. Tendrá que ser mucho más abierta a la sociedad, hasta el extremo de que será la sociedad la que dicte su inquietud social y política por medio de referéndum. Aquello que aconteció como una acampada en la Puerta del Sol de Madrid y que recibió el nombre del 15-M, a los pocos días tenía sus hermanos menores en muchas plazas del territorio nacional, pero el sistema de asamblea que allí se implantó, dio un impulso a una vieja aspiración de democracia real o participativa, que hoy es una exigencia social con un calado muy profundo e irrenunciable. La monarquía esta sujeta de un hilván casi carente de hilo. El mayor partido de la oposición ha estado ausente desde las Europeas, habiendo elegido su militancia, este domingo, al candidato más centrista, con una tímida tendencia a la izquierda pero de difícil definición. Tiene muy poco tiempo para meter en cintura a los barones y preparar dos citas electorales con bastante enjundia. Se está abriendo una vía democrática a la que se ha querido unir IU, ideológicamente hablando, que ya tienen avanzado parte importante del nuevo paradigma político y que diariamente practican en forma de círculos. Estaremos expectantes a los acontecimientos venideros.