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Gorona del viento – Por Leopoldo Fernández

   

Con motivo de la puesta en marcha de la central hidroeólica de Gorona del Viento, estos días se ha repetido hasta la saciedad que El Hierro se ha colocado como ejemplo mundial al convertirse en la primera isla que, sin necesidad de utilizar combustibles de origen fósil, puede satisfacer sus necesidades de suministro de energía merced al funcionamiento de una inteligente combinación de elementos naturales como agua y viento. Esta apuesta por las energías limpias ha sido fruto del feliz entendimiento entre Endesa, el gobierno autonómico -a través del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC)- y el cabildo herreño, como promotores de la empresa encargada del nuevo sistema de producción de electricidad, que ha contado con el estímulo y la ayuda de la Unión Europea y el gobierno español. Tres personas han jugado un papel relevante en este proyecto ideado en 1983: Ricardo Melchior, que cuando se gestó trabajada profesionalmente para Unelco, empresa que promovió la idea; Tomás Padrón, entonces presidente de la corporación insular, y Loyola de Palacio, quien como comisaria europea de Medio Ambiente impulsó la iniciativa y comprometió el apoyo institucional comunitario. A mi me parece que, con ser importante, lo de menos es el ahorro de unas 6.000 toneladas anuales de gasoil, así como no emitir a la atmósfera 18.500 toneladas de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Lo realmente destacado es que este proyecto abre perspectivas insospechadas en un campo en el que Canarias puede y debe jugar un papel muy destacado; no a partir de ahora mismo o en el corto plazo, sino a lo largo de los próximos 15 o 20 años, siempre que se destraben los problemas hoy existentes en el campo de las energías renovables. La Gomera y algunas zonas de distintas islas podrían convertirse en nuevas Goronas si, como se espera, las nuevas instalaciones cumplen la misión para la que han sido creadas. Entre tanto, el petróleo seguirá jugando un papel fundamental durante no menos de un cuarto de siglo. Incluso hoy mismo es la herramienta imprescindible para ayudar y/o reemplazar los trabajos de Gorona del Viento cuando falle el aire o se produzcan difcultades de producción eléctrica. El gobierno canario debe acelerar hasta lo posible los trámites administrativos para hacer efectivos los concursos eólicos pendientes y para la convocatoria de otros, también en materia termosolar, así como persistir en las investigaciones, vía ITC, para la implantación de otras fuentes de energía, por ejemplo de origen geotérmico -siempre que resulte rentable-, del oleaje, de la biomasa y, en general, de cualquier actividad aprovechable y que pueda llevar a las Islas a su máximo grado de sostenibilidad.