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Lanzarán y Marino Duarte – Por Joaquín Castro San Luis

   

Dos de nuestros artistas plásticos, Lanzarán y Marino Duarte, han fallecido recientemente. José Luis Fernández firmaba sus cuadros con el apellido de uno de sus abuelos. Era un hombre polifacético: profesor de dibujo, funcionario, con un oído musical excelente, tocaba el piano con una soltura enorme. Fue animador en las tardes del Real Casino, donde nos deleitaba tanto interpretando a Frank Sinatra como a Nat King Cole. Le gustaban los idiomas y sus saludos generalmente eran en inglés. Simpático, ayudaba con su música a entidades artísticas, colaborando con el grupo poético Tagoror, así como en centros de la tercera edad. Su plástica era variada. Últimamente se dedicó más a las marinas. Le gustaba interpretar aquellos momentos que a él le entusiasmaban. Mares en calma o altas olas en el norte de nuestra Isla. Realizó bastantes exposiciones individuales tanto en el Real Casino de Tenerife como en el Real Club Náutico. Su obra era serena. Los azules del mar los llevaba al culmen de sus trabajos. Buen dibujante, actitud recibida por sus grandes maestros.

Era profesor de Bellas Artes y músico. Su simpatía estaba a flor de piel cuando nos reuníamos los Hidalgos de Nivaria como en las tardes musicales en el Real Casino. A José Luis lo conocía desde la infancia. Compañeros del colegio junto con su hermano Julio, también fallecido. Queridos amigos, allí donde estén les envío este pequeño recordatorio. Nunca te olvidaremos, ni el arte de tu Isla. Marino Duarte, por su parte, era natural de La Palma, y sobrino de un gran poeta de aquella isla, Félix Duarte. Tenía un sentido del color apreciable, especialmente en sus temas florales. Su obra transpiraba emoción y sinceridad creadora. Para él, la pintura era cauce expresivo de sus sentimientos. Unas frutas, unos girasoles o un paisaje verde le bastaban al pintor; no necesitaba más temas para demostrar sus saberes. Conocía muy bien Duarte el manejo del color, aplicado con seriedad, con profundidad. Su pintura era siempre atrayente, interesante y bien resuelta, con un encanto y saber hacer especial. Realizó muchas exposiciones individuales y colectivas. Precisamente, en el antecomedor del Casino de Tenerife figura un cuadro de rosas que siempre nos recordarán a él. Hombre educado y sincero, solía visitar todas las exposiciones de Santa Cruz con su esposa. Buen pintor y, sobre todo, mejor persona. Cuando se dedicaba de lleno a sus creaciones, decía que su pincel le llevaba a buscar el matiz exacto para conseguir los tonos precisos. Trataba muy bien los bodegones; había fluidez en las flores, especialmente, los gladiolos. Tanto Lanzarán como Duarte han dejado un vacío en el arte canario. Quienes los conocieron los recordarán, no solo por su obra, sino también por su hombría de bien y por las virtudes que cada uno de ellos poseían. Descansen en paz y nuestro recuerdo imperecedero. Adiós, amigos.