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Mazo participa en su futuro – Por David Sanz

   

En el anterior artículo reflexionaba sobre la importancia de la política participativa, desde una experiencia contradictoria, como fue la reunión celebrada recientemente en Santa Cruz de La Palma donde intervino muy poca gente. Pese a todo, defiendo la bondad de este modelo y la necesidad que tienen las administraciones de seguir sembrando este terreno. Gota sobre gota va terminando por romper la piedra. Por el contrario, he podido averiguar que otra experiencia participativa que se está llevando a cabo en Mazo está resultando un completo éxito. La alcaldesa decidió poner en manos de los vecinos el destino de los fondos del superávit del Presupuesto de 2013, dentro de los límites que impone la normativa estatal, que establece una serie de conceptos a los que se puede destinar esta inversión pública. Y para ello está celebrando una serie de reuniones en los distintos barrios de la localidad macense en la que está interviniendo numeroso público. Me consta que Nieves Lady Barreto está profundamente sorprendida y agradecida de la respuesta que ha tenido esta iniciativa, que se intentó poner en marcha en otros municipios por parte de Coalición Canaria, como en Breña Alta, pero no se realizó.

Una sorpresa que viene dada también porque en las reclamaciones que han presentado los vecinos se mira más por los intereses del colectivo que por los particulares. No se trata de que me arregles la pista hasta la puerta de mi casa o que me pongas una farola en la entrada de la bodega. No, la gente quiere que su barrio cuente con los mejores servicios y equipamientos. Seguro que además de las propuestas concretas que han presentado los vecinos, el Gobierno municipal ha obtenido otra visión de la localidad, de sus necesidades y aspiraciones, de su pasado y su futuro, de su presente y porvenir, que antes no tenían. O al menos ha servido para completar una visión a veces demasiado unilateral que mantienen los gobernantes sobre la realidad que operan. La democracia no es una estación de llegada, sino un camino que se conquista día a día, jornada a jornada, gesto a gesto. A veces salen mal las cosas y no se recibe la respuesta esperada, otras, en cambio, encuentran el sano reflejo de una sociedad que quiere decidir e intervenir en el futuro. Pero hay que seguir luchando en ese camino. Es muy probable que Mazo valore, tras esta experiencia, hacer unos Presupuestos participativos. Ojalá salga.