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El mejor candidato – Por Leopoldo Fernández

   

A la hora de juzgar a un político recién llegado, no pocas veces los analistas nos movemos por impresiones personales, percepciones y apariencias. Es normal cuando no se conoce al interesado, como es el caso de Pedro Sánchez, flamante secretario general del PSOE. Casi de la noche a la mañana, Sánchez se ha convertido en una figura pública al ocupar un puesto relevante ganado con claridad y currado a conciencia. Durante meses ha recorrido agrupaciones socialistas locales, provinciales y autonómicas y se ha entrevistado con sus colegas, a los que ha desgranado propuestas y sugerencias para la unión y regeneración del PSOE. Como si tratara de darle la vuelta a un calcetín, intenta ilusionar a una militancia descorazonada por los vaivenes, las contradicciones y las luchas fratricidas en el seno de la familia socialista. No sé adónde llegará este economista luchador y esforzado, pero su humildad, su coraje, su ambición legítima y su tenacidad han podido más que el aparato de Ferraz, que ha tratado de colocar a Madina -pese a que ni siquiera lo quieren en su tierra de origen, el País Vasco-, seguidor del zapaterismo más inane y luego devoto de Rubalcaba, del que era su mano izquierda en el Congreso, como secretario general del grupo parlamentario socialista.

Gentes de su equipo de campaña abrieron una guerra sucia contra el nuevo secretario general al filtrar episodios sobre su vida pública y privada, según ambientes periodísticos madrileños. Menos mal que alguien se negó al juego sucio y no salieron a la luz algunas cosas, en absoluto confirmadas, que trataban de desprestigiar a un Sánchez profesor universitario, conciliador, centrado, dialogante y políglota, con toda seguridad el mejor de los tres candidatos, aunque ninguno nade en los mares de la experiencia, ni se les conozcan aportaciones especiales -ideológicas o de otro tipo-, durante sus años de actividad pública. La composición de la nueva ejecutiva federal que salga del congreso extraordinario de finales de julio dirá por dónde pueden ir los derroteros del nuevo líder del socialismo patrio y hasta qué punto su dependencia del voto andaluz le permite actuar con entera libertad, sin supeditarse a las presiones territoriales, sobre todo de la señora Díaz, su gran valedora, que ayer mismo le visitó, a la hora de fijar la fecha de las primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno, una aspiración que casa con el carácter de este regeneracionista socialdemócrata, bien conectado con dirigentes del PP, constitucionalista a marchamartillo y partidario de los grandes consensos en asuntos de Estado.