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Los ‘ninis’ ya pueden currar – Por María Fresno

   

El término nini se aplica a un sector de la población, de entre 14 y 29 años, que, en la actualidad, ni estudia ni trabaja. Es una categoría social fuertemente cuestionada porque a los adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan se les suele asociar a la apatía, vagancia, marginalidad, o incluso, a la delincuencia [Hace unas semanas tuvimos un claro ejemplo con lo ocurrido con el fallido ascenso de la UD Las Palmas]. Sin embargo, dentro de este grupo hay algunos, probablemente la minoría, a los que les gustaría trabajar, pero no pueden. Que no les importaría coger un avión y plantarse en cualquier lugar de Europa, América o Asia, en busca de un empleo. Y que tienen grandes dotes emprendedoras. Hace unos años (a los que entonces eramos jóvenes) se nos decía que ir a la universidad era igual a conseguir trabajo. Ahora, esto no es una ecuación matemática tan exacta. El porcentaje de jóvenes en paro en Canarias supera el 50%.

Por alguna rara razón [la crisis económica ya dejó de serlo hace tiempo] el Gobierno es incapaz de ofrecer una salida laboral a estos jóvenes que tienen una buena formación académica y quieren trabajar. En algunos casos, la única opción es fugarse al extranjero, lo que no está mal si forma parte de su preparación. Idiomas y experiencia son dos atributos obligados para entrar en el nuevo mercado laboral que ha dejado la crisis económica. Un bazar en el que la competencia es cada vez mayor (ya no basta con ser el mejor; hay que ser mejor que el mejor) y donde los contratos fijos y bien remunerados han pasado a la historia. Por eso me congratula que, coincidiendo con los buenos datos del paro, el Ejecutivo haya abierto la mano, aunque tarde, a la formación dual y bonifique con hasta 1.800 euros la contratación de jóvenes durante al menos 6 meses. Una nueva medida cuyo objetivo es que los menores de 25 que no trabajan ni estudian reciban una oferta de empleo, de educación, de formación de aprendiz o de prácticas. La empresa, que recibirá una ayuda mensual de 300 euros a la Seguridad Social, estará obligada a mantener al joven durante seis meses en el puesto para el que lo contrató y si lo despide deberá reingresar la bonificación. Probablemente, las condiciones de este empleo no sean las idóneas y el sueldo muy bajo, pero hay que ser conscientes de que la situación es diferente. Se acabó estar durante 35 años en el mismo trabajo. Ahora toca tener dos o tres empleos, trabajar desde casa y ser autónomo. Por algo se empieza.

@MariaFresno72