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Paro juvenil – Por Leopoldo Fernández

   

Desde ayer ya está operativo el registro telemático mediante identificación electrónica en el que deben inscribirse los jóvenes menores de 25 años que, sin estudiar ni trabajar -los llamados nini- deseen acogerse al Plan Nacional de Implantación de la Garantía Juvenil. También se ha habilitado un servicio de información telefónica con el número 060. Esta iniciativa es fruto de un acuerdo comunitario de febrero de 2013 según el cual todos los europeos menores de dicha edad deben tener acceso a un trabajo, a programas de formación profesional o a la realización de prácticas en empresas en un plazo máximo de cuatro meses, una vez concluidos sus estudios o tras quedar desempleados durante 2014. Los sistemas de garantía juvenil, con ligeras variantes en cuanto a edad y duración de los incentivos, funcionan con resultados muy aceptables en siete países europeos desde su implantación en la década de los años 80, para facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. La UE ha fijado un presupuesto de 6.000 millones de euros para los ejercicios de 2014 y 2015, de los que a España corresponden 1.800 millones. Se trata de una cifra modesta, insuficiente para atender las necesidades de nuestros jóvenes, que presentan la segunda mayor tasa de paro juvenil europea, el 56% -en torno al 70% en Canarias-, sólo superada por Grecia. El gobierno de Rajoy estima que con la partida económica asignada a nuestro país para dos años se podrá ayudar a unos 880.000 jóvenes entre 16 y 24 años que carecen de formación y trabajo, y beneficiar a las empresas que los contraten con carácter indefinido, que percibirán 300 euros mensuales durante seis meses, lo que será compatible con otras ayudas ya existentes. En cuanto a los cursos de formación, están exentos de la aportación de cuotas a la Seguridad Social. Cada empresa podrá fijar la retribución que estime más conveniente, pero respetando siempre el salario mínimo interprofesional, el convenio colectivo propio y el Estatuto de los Trabajadores. La falta de cualificación de los jóvenes españoles constituye un gravísimo problema para lograr oportunidades de trabajo, de ahí que cualquier propuesta para mejorar su situación sea bien recibida. Sin embargo, dada la envergadura del problema del paro juvenil en España y su inevitable carga social, parece necesaria una política de mayor alcance, menos coyuntural y asistencial, en línea con la Estrategia Europea de Empleo, que propicia una mejor formación y la aplicación de políticas activas de empleo y aprendizaje profesional en el seno de las empresas, siguiendo la exitosa experiencia alemana.