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Un partido necesario – Por Fermín Bocos

   

En política, los errores se suelen pagar a plazos. Véase el caso del PSOE. Peregrino a la baja en las encuestas. Perdió las legislativas y se hundió en las europeas como penitencia por las ocurrencias de cuando Zapatero. El proceso actual de debate entre candidatos a la secretaría general del partido es el penúltimo capítulo de la crisis política provocada por la pérdida de confianza de los electores y simpatizantes. La militancia está más a la izquierda que quienes hasta ahora dirigían el partido. El congreso de Sevilla del que salió elegido Pérez Rubalcaba, fue un cierre de filas en falso. Ahora, dos años después, lo admite hasta Felipe González que fue el principal valedor de la opción conservadora que suponía Rubalcaba, cuya renuncia, desatasca la situación. Los tres candidatos que se presentan ahora defienden lecturas diferentes de un mismo libro. Pedro Sánchez tiene un discurso apegado a la realidad política de la España de 2014. Habla de ponerse a trabajar para resolver el problema del paro, de la vivienda, de los diversos naufragios provocados por la crisis. Quiere derogar la ley de la reforma laboral. Parece consciente de que los partidos no son un fin en sí mismos sino que son instrumentos para ofrecer soluciones a los problemas de sociedades modernas y complejas como lo es hoy en día la sociedad española. Madina es más doctrinario que Sánchez y en su discurso, al subrayar su estirpe de “socialista vasco”, apela al subconsciente, al patriotismo de partido. La suya parece más una mirada hacia el interior de la organización. Pérez Tapias, el más veterano, se atreve a nombrar el principal problema que tiene ahora el partido: el futuro, la permanencia. Recordó que en poco tiempo han pasado de tener once millones de votos a quedarse en apenas tres el pasado 25 M. Su receta es la del PSOE andaluz en los últimos treinta años: discurso formal de izquierdas. Republicano, partidario del Estado federal, pero dispuestos por pragmatismo a cohabitar con la Monarquía. Son tres actores sobre el escenario en busca de un papel protagonista en una película en la que son muchos los intereses en juego. Intereses que afectan a todos los ciudadanos, no sólo a quienes se reclaman socialistas. En interés de todos los españoles convendría que el PSOE cerrara su crisis, fijara sin ambigüedad su posición frente al desafío desestabilizador de los independentistas catalanes (Sánchez es contrario al referéndum) y pudiera volver a desempeñar el papel clave de los últimos treinta años en la vida política española. Pese a sus errores, tengo para mí que sigue siendo un partido necesario.