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La pluralidad en RTVE – Por Cecilio Urgoiti

   

Si algún voto se logra con la manipulación, por tanto con trapisonda y engaño, ejercido desde los medios de comunicación públicos, yo a eso voto no le daría por aceptado. Es más, es un robo y con el Código Penal en la mano, es un delito y desde la óptica que marca la ética en la sociología política es una autentica aberración y un atentado a la ciudadanía. Que los medios de comunicación defiendan determinados intereses en un país como este, hasta se ve bien. Yo no. Pero a lo que vamos. Un medio comercial defiende intereses empresariales y a su vez, una cuenta de resultados, que harán posible su viabilidad o ¿no?. Pero hay un código ético que, por ejemplo, en publicidad no se salta nadie. Cosa aparte es la información y en ella los medios han ido convirtiéndose, no todos, en vendedores del dictado del gabinete de prensa de turno y no ser más que “copiar – pegar”. De todo esto escribiremos otro día. Si esto lo tratamos como imperdonable y de delito, cuando el medio es público la tragedia se vuelve aterradora y de un despropósito descomunal. La Radio y la Televisión Pública en España, con el nuevo desembarco del PP y utilizándolos como si suyos fueran, han dejado por un lado de cumplir con su dotación presupuestaria y por otro han ido nombrado responsables de todas las áreas susceptibles de información, donde todo cae en manos de estos paniaguados, servidores fieles de sus amos y relegando a los profesionales de la “casa” a tareas de muy poco contenido político. Por otro lado son las productoras las que proporcionan los programas donde se va la mayor parte del presupuesto, mientras las unidades móviles duermen en los garajes. Nunca entenderé que el Congreso de los Diputados tenga un contrato con Telefónica, para proporcionar una señal de todo lo que ocurre en la un lugar por naturaleza publico y de todos, se pague por ese servicio, habiendo como hay en España, una televisión y una radio pública de ámbito nacional, que deberían ser las encargadas de proporcionar la señal al resto de los medios. La manipulación es la constante, de tal forma que nada de lo hecho por el gobierno está ni meridianamente regular ni regulado, llegando a decir, sin ruborizarse José Ramón Díez, el nuevo director de Televisión Española: “Que la falta de publicidad ha facilitado las enormes caídas de audiencia que ha sufrido el canal público en los últimos dos años”. Con los otros dos anteriores ya no había publicidad y TVE era líder de audiencia en materia informativa. Ni la Guardia Civil ni el Ministerio de Agricultura necesitan publicidad. El papel de los medios públicos deben cumplir esos tres principios primordiales con todos los fundamentos ético que son: “Informar, formar y entretener”. Además servir de trampolín de nuevas ideas y alcanzado el objetivo, junto a la publicidad ir al medio privado.