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Polémica al canto – Por Leopoldo Fernández

   

Ya tenemos la encima la polémica. Aquí, en Canarias, como en Madrid, en Cataluña y en varias comunidades autónomas. Las balanzas fiscales correspondientes a 2011 difundidas ayer no aportan, por lo general, grandes sorpresas. Aunque sí desconciertan las enormes diferencias que presentan las comunidades catalana y madrileña a la hora de la solidaridad interterritorial, por más que sean sólo voces del Principado las que vienen insistiendo machaconamente en el falso “España nos roba”, que parece una broma si se considera la aportación de Madrid a la caja común: 16.723 millones de euros, casi el doble que la comunidad catalana. El caso canario también resulta llamativo porque un superávit fiscal de 4.054 millones de saldo positivo -el segundo más alto de España, tras Andalucía- echa por tierra la sensación de victimismo que a veces se vende desde los altavoces nacionalistas y gubernamentales isleños. En cualquier caso, doy por sentado que algunas opiniones emitidas en Canarias pondrán en solfa este estudio fiscal sobre las cuentas públicas territorializadas realizado por uno de los mayores expertos españoles en la materia, el profesor Ángel de la Fuente. No me sorprendería que fuera así porque un trabajo de esta naturaleza, que mide la actividad financiera del sector público en un territorio concreto y determina la diferencia entre los ingresos y gastos del Estado, puede llevarse a cabo con distintas metodologías de cálculo contable, dos sobre todo: la de flujo monetario y la de carga-beneficio. En el caso que nos ocupa se ha elegido esta última, que al parecer resulta más rigurosa y pormenorizada que la primera, utilizada por la Generalitat de Cataluña para la realización de sus propias estimaciones. Por lo general, las regiones con mayor dinamismo económico, más número de contribuyentes de rentas altas y menos paro suelen aportar más a las arcas del Estado que aquellas otras con menos actividad, rentas más bajas y más parados y pensionistas. Todo lo cual, según los expertos, tiene poco que ver con la financiación de cada autonomía, que se ajusta a parámetros diferentes. Por eso Canarias puede tener una balanza fiscal muy favorable y, sin embargo, estar mal financiada, como ocurre en realidad. De ahí derivan distintos convenios suscritos con el Estado en materia de carreteras, educación, vivienda, aguas, etc. Y de ahí dimanan las reiteradas solicitudes isleñas de que el gobierno central cumpla de una vez las estipulaciones del REF -el gran nutriente de fondos en la balanza fiscal- en lo que se refiere a invertir en obra pública en Canarias la media del Estado. Con unas cosas y con otras, las cifras están servidas. Ahora vendrán las explicaciones y las contradicciones.