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Por Alfonso J. López Torres – Por Alfonso J. López Torres

   

Siendo Lanzarote como fue la primera isla conquistada por los europeos, en 1402, fue en cambio la última en elaborar vino limitándose hasta la erupción volcánica de los años 1730 hasta 1736 simplemente a comerciar con este producto, importándolo para su consumo y mercadeando con él a cambio de cereales. Fue tras la erupción y cuando la lava volcánica, cenizas y arenas cubrieron los mejores terrenos, previamente destinados a producciones agrícolas, lo que obligó a los agricultores a sustituir los cultivos, sobre todo de cereales y pastos para ganados, por viñas y frutales. El destino principal de la uva obtenida en Lanzarote para vinificación era la elaboración de aguardientes, utilizados los procedentes de esta isla en toda Canarias para, por un lado, evitar la fiscalidad de los importados de la Península y, por otro, para alcoholizar los vinos elaborados en el Archipiélago y destinados al consumo en nuestras islas y también en los destinados para la exportación. La Denominación de Origen Vinos de Lanzarote se crea mediante Orden de la Consejería de Agricultura, y Alimentación, de 14 de diciembre de 1993 para los vinos producidos en la Isla y ocupando toda la superficie de la misma, aunque por la singularidad de su método de cultivo, tienen especial interés los paisajes únicos de la Isla y que se dividen en tres zonas. Aunque casi toda la viticultura de Canarias es un ejemplo de lucha contra el medio hostil, en Lanzarote es quizá donde el viticultor realiza un mayor esfuerzo para superar las barreras impuestas por la naturaleza.

El viticultor tiene que excavar hoyos profundos en forma de embudo en la capa de ceniza volcánica hasta tocar tierra vegetal, plantando en ellos de una a tres vides por hoyo, con lo que protege a las cepas del viento, a la vez que recoge la humedad del aire y evita la evaporación. En las zonas donde la capa de lapilli o fragmentos piroclásticos procedentes de las erupciones volcánicas es menor, se construyen muretes de piedra semicirculares para proteger a las vides del viento reinante y dominante en Lanzarote. Por belleza singular destaca en primer lugar la zona de La Geria, zona de viña situada entre los municipios de Yaiza y Tías, el enarenado es de hasta cinco metros de profundidad, consecuencia de las erupciones volcánicas. La segunda es la zona de Masdache que comprende a su vez dos subzonas: la de Tinajo donde el sistema de cultivo es el de zanja perimetral y la de Masdache propiamente dicha con sus extensos viñedos. Por último la zona Yé-Lajares, zona comprendida entre los municipios de Haría y Teguise, zona de baja productividad y donde comienza la primera vendimia de Europa en el mes de Julio. El rendimiento por cepa es escaso, por las propias condiciones del cultivo, pero a su vez se caracteriza por su alta calidad. La variedad por excelencia de la isla es la malvasía volcánica. La mayor parte de la producción se destina a la elaboración de blancos en sus diferentes modalidades Destacan también los rosados y vinos tintos de gran calidad.

*DIRECTOR DEL ICCA