X
sobre el volcán >

Por otros cinco siglos más – Por David Sanz

   

No todos los días una institución cumple cinco siglos de vida, como está celebrando el Hospital Nuestra Señora de Los Dolores este año. Es una gran alegría que una casa, dedicada al cuidado y la protección de la salud de las personas, ahora en concreto de los ancianos, haya pervivido durante tantos siglos. Desde los tiempos en que la función de estos centros obedecía a la beneficiencia y la buena voluntad de sus benefactores, hasta que la sanidad entró en el camino de convertirse en un servicio público. En un trabajo publicado por Francisco Toledo Trujillo y Manuel Hernández de L. Muñoz, miembros de la Sociedad Canaria de Historia de la Medicina y titulado La medicina social en la isla de La Palma el siglo pasado, ponen de manifiesto que este centro prestaba atención a las personas más necesitadas. “En la sociedad burguesa de principios de siglo, en la isla de La Palma como en el resto de España, las clases altas eran atendidas en las consultas privadas de las celebridades médicas, los estratos sociales medios eran visitados a domicilio por médicos de familia o de cabecera, mientras los pobres y miserables acudían a los servicios de los hospitales benéficos, como nuestro Hospital de Dolores, que generalmente dirigían por la mañana las mismas celebridades médicas que atendían por la tarde en sus consultas a los enfermos ricos”. Con la adquisición de la Clínica Camacho por la Seguridad Social y, sobre todo, la creación del Hospital de Las Nieves, empieza a ceder parte de los servicios prestados hasta entonces en Los Dolores para convertirse finalmente en un geriátrico, relatan los citados estudiosos de la historia de la medicina.

Una isla con una población extremadamente envejecida requería de una infraestructura de estas características, que con el tiempo se ha visto también superada en la demanda que existe en La Palma para esta clase de servicios sociosanitarios. Es tiempo para celebrar y felicitar la tarea de tantos profesionales que han desarrollado su labor en estas instalaciones y de las instituciones que la han apoyado, pero también es oportuno hacer una reflexión de cara al futuro. El lento pero contundente desmantelamiento que padece la sanidad pública, movido por los recortes en la inversión y por una voluntad política que está destruyendo el modelo de estado de bienestar, tendría que ser motivo de reflexión urgente. Hay que velar por otros 500 años de servicio.