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El rincón de Palestina – Por Claudio Andrada Félix

   

No puedo imaginarme cómo se vive en una zona de guerra, pero sí que puedo condenar todas las guerras, se produzcan donde se produzcan, precisamente porque los que mueren en todos los conflictos armados del planeta son los inocentes, los que no pueden emigrar a otros lugares. Y dicho esto, cabría plantearse a dónde pueden ir todos los desposeídos de Palestina, principalmente los que viven en la Franja de Gaza, bombardeada hasta la saciedad ayer mismo por cazabombarderos judíos F-15 y F-16. Eso sí, siempre les quedaría a los palestinos tirarse al Mediterráneo, ya que están rodeados por judíos por todas partes, menos por una (Egipto). Jamás una jaula había sido tan grande, ni la crueldad de un estado tan extrema. Casi 400 muertos (muchos niños) entre la población civil de la Franja y más de 3.000 heridos. Declaraciones racistas de alguna que otra líder de los ultraortodoxos sionistas hablando de exterminio de mujeres palestinas para acabar con el ‘problema’. ¿Olvidaron lo que se siente cuando se es un pueblo perseguido y aniquilado? Y para los que piensan que ninguno de los dos en conflicto es un santo, les diré que tienen razón, pero que solo hay que ver el balance de muertos y heridos entre la población civil para calcular el tamaño de la desigualdad.

Mientras, la comunidad internacional se irrita y abre comisiones de investigación -y con razón, qué duda cabe- por los 298 muertos del avión de Malasia. Obama se tira de los pelos, igual que Europa, pero la tibieza por la matanza de palestinos desde el 8 de julio los delata. Me duelen los tres civiles israelíes muertos, por supuesto, pero permítanme que ponga negro sobre blanco, para que destaque, que el Estado judío posee un territorio estable, mientras que Palestina es un pueblo sin tierra; cualquier actividad económica pasa necesariamente por Tel-Aviv; el armamento de los más radicales de Hamas son petarditos comparados con la potencia militar de Israel y parece que a nadie le interesa lo que sucede en esta masacre y algunos justifican que se pueda seguir matando a palestinos, incluso a niños que jugaban en una playa. Los asesinos son asesinos por más que se refugien debajo de cualquier bandera. No se puede combatir en las calles de Gaza con armas de asalto y tanques a jóvenes que protestan lanzando piedras. El pueblo palestino sigue resistiendo el ataque; claro ahora no es David el que se defiende, sino el que ataca, transformado en un monstruo sin corazón. De otra manera es imposible entender el ejercicio del asesinato genocida como herramienta para imponer sus deseos expansionistas. Estoy seguro que muchos israelíes están en contra de su gobierno, pero esas noticias no llegan, y sí, lamentablemente, a prosionistas viendo los bombardeos sobre Gaza en las terrazas de sus edificios, sólidos y seguros, acompañados de vítores por la matanza. Inasumible.