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San Andrés como síntoma – Por Aurelio Abreu Expósito

   

Los socialistas nos hemos movilizado en todas las Administraciones para reclamar al Gobierno de España que se comprometa con San Andrés y apruebe la emergencia de las obras del dique semisumergido, que este núcleo tanto necesita para defenderse de los embates periódicos del mar. Hace un año que el Gobierno del PP, con la bandera de defensor de San Andrés, aseguró que en unas semanas la emergencia estaría declarada y las obras, por tanto, agilizadas para iniciarse en breve plazo. Y aquí seguimos, esperando. San Andrés es un ejemplo más. Un síntoma de una forma de hacer política basada en el incumplimiento y en la falta de voluntad. Donde todas las demás Administraciones (Ayuntamiento, Autoridad Portuaria, Cabildo) hemos puesto voluntad política para dar solución al problema, el PP ha puesto obstáculos, dificultades, retrasos. Parece que con Tenerife y con Canaria esa es la tónica general del partido en el Gobierno. El convenio de carreteras Canarias-Estado es otro ejemplo de cómo se hace política basada en acordar una cosa y hacer la contraria, con manifiesto desprecio a la transparencia, la lealtad institucional y las necesidades de los ciudadanos. Los recortes de fondos atentan contra los compromisos adquiridos por ambas partes, y colocan en una situación muy delicada obras de vital importancia para las Islas, como es para Tenerife el anillo insular, cuya ejecución sería más rápida si el Gobierno de España entendiera que no tenemos trenes ni carreteras regionales, y sí una orografía complicada y una población con necesidades de movilidad sin resolver.

Es también la falta de voluntad (y no otro motivo) el que ha dejado a las Islas sin fondos para planes de empleo. La desaparición del PIEC desde el inicio de la legislatura nos avanzó cuáles eran las líneas a seguir por parte del Gobierno de Rajoy y privó a esta Comunidad, una de las que soporta mayores tasas de paro, de 40 millones de euros para desarrollar políticas de fomento del empleo. Porque a la hora de cuadrar el déficit y las reformas fiscales disparatadas, todo vale para ahorrar, aunque sea a costa de generar más pobreza y más desigualdad. Y los mayores incumplimientos, los más sangrantes, son los que acaban golpeando a las personas, como los recortes en dependencia. Un incumplimiento que no es solo con Canarias sino con todos aquellos a los que Rajoy les dijo en campaña electoral que el Estado del Bienestar no se tocaría. Y se le han puesto cargas explosivas para dinamitarlo. La mayoría absoluta les ha dado una arrogancia sin límites para decir y desdecirse, y una completa insensibilidad ante el sufrimiento que generan. Por eso cito a San Andrés como síntoma. Porque ejemplifica un modo de hacer política al que nos oponemos, por deshonesto y por soberbio. Se olvida de los compromisos como se olvida de los ciudadanos. Ya son muchos años los que los vecinos de San Andrés llevan esperando por el dique, y más los que esperaremos el resto de ciudadanos a que el PP entienda que las decepciones en política no quedan impunes.

(*) VICEPRESIDENTE DEL CABILDO DE TENERIFE