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Sí se puede (y deben) bajar los impuestos – Por Guillermo Núñez

   

Siguen vigentes los viejos clichés políticos de izquierdas y derechas, sobre todo, en materia de impuestos. Aumentar los impuestos, pregona la izquierda (salvando al recordado Zapatero, claro), es un acto de justicia, pues no sólo se obliga a pagar a los que más tienen, sino que además se logra el mantenimiento de los servicios públicos esenciales (educación, sanidad, dependencia) que caracterizan el denominado Estado del Bienestar. Bajar los impuestos, se traduce por el contrario para la derecha, en la vía más eficaz no sólo para lograr que los ciudadanos tengan mayor capacidad de ahorro y gasto, sino también, para que finalmente se recaude más por parte de las Administraciones Públicas, aunque esto último pueda resultar en principio paradójico.

Sin embargo, estos viejos clichés, aunque se sigan utilizando por unos y otros, son fundamentalmente construcciones ideológicas que poco sirven para explicarle en términos reales al buen padre/madre de familia lo que le queda como renta disponible una vez ha hecho frente a la totalidad de tributos que cada año -y cada vez más- le amargan la vida cotidiana como ciudadano. En general, nuestros ciudadanos, si de algo carecen, es de conciencia ciudadana, que sólo puede ser individual y crítica. Más bien, están acostumbrados a ser acríticos y seguir las consignas ideológicas de turno (izquierda/derecha/centro, Ar¡). Es posible que así sean más felices, pero lo cierto es que todo tiene un límite, y no cabe olvidar que el origen de muchas revoluciones en la historia de la humanidad está en el uso/abuso que el poder público hace de los impuestos.

Con mi edad, experiencia como contribuyente, y con los conocimientos que he podido adquirir a lo largo de mi carrera profesional, escuchar a algunos que claman por el aumento de los impuestos como signo de solidaridad, es tanto como escuchar al diablo (generalmente representado en color rojo o encarnado), que de espíritu redistribuidor no tiene nadita de nada. Algo similar me ocurre cuando escucho a otros “progres alternativos” afirmar que no resulta procedente defender una rebaja del IRPF para los perceptores de rentas del trabajo que residan en Canarias, porque ello supondría poner en cuestión el Estado del Bienestar. Dios mío, lo que hay que oir…
A mi me parece que tanto la derecha como la izquierda coinciden plenamente en un punto en materia impositiva: la mayoría de los “paganinis” deben ser siempre los mismos, esto es, los perceptores de rentas del trabajo, ya sea pagando impuestos directos como indirectos. Todo lo demás son meros “juegos florales” e ideología pura y dura. Precisamente por ello, si tuviera que escoger, preferiría en materia de impuestos acogerme a la ideología de derechas que a la de izquierdas, pues en tanto los primeros defienden abiertamente que toda rebaja de impuestos es positiva por sí misma en tanto afecta a ricos y pobres, los segundos tratan de convencernos de que sería mejor aumentar los impuestos tan sólo a los ricos por el hecho de serlos, cuando en realidad saben a ciencia cierta que ello es imposible en un sistema agraciadamente capitalista (al menos de momento), en el que uno de sus objetivos no puede ser nunca acabar con los ricos, sino más bien con los pobres. Vamos, que en materia de impuestos, lo que hay que ser es cada día más pragmático y menos estúpido a la hora de defender el auténtico interés ciudadano o de la mayoría. Y si se precisan más recursos tributarios, que empiecen, a título meramente ejemplificativo, por reducir a siete los actuales ochenta y ocho Municipios que tenemos en Canarias. Y un respetito es siempre muy bonito.

*CATEDRÁTICO DE DERECHO FINANCIERO Y TRIBUTARIO