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No tiene buen color la orina del paciente – Por Manuel Zaguirre

   

El domingo 13 de julio de 2014 se celebraron por primera vez en su historia elecciones internas en el PSOE con objeto de elegir el secretario general, nada menos. Elecciones en las que podían votar afiliados y simpatizantes acreditados. Concurrían tres candidatos cubriendo un espectro ideológico amplio: Pedro Sánchez, novísimo en escena pero con un perfil social-liberal bastante clásico. Eduardo Madina, con más trayectoria aparatística y perfil de centro-izquierda. José Antonio Pérez Tapias, con posiciones socialdemócratas de izquierdas, hombre culto y exento de pasado en el aparato. Como es sabido, ganó Pedro Sánchez por una mayoría muy holgada, que casi alcanza la suma de los otros dos candidatos. La amplia mayoría de Sánchez ha sido posible por el voto en bloque del PSOE de Andalucía, una suerte de “reserva espiritual de occidente” del socialismo español. Madina arrasó en Cataluña, sin duda por su mayor perfil federalista. Y Pérez Tapias obtuvo un esperanzador 16%. Nada más conocerse los resultados, Sánchez se lanzó en tromba a hacer declaraciones y a telefonear de urgencia a personalidades diversas, Rajoy entre ellas. Así, a bote pronto, me llaman la atención varias cosas en el sentido del título, si bien yo no soy médico ni aquí hay orina ni paciente alguno:

1 – Han votado en torno a unos 120.000 afiliados de un total declarado de 250.000. Y eso sin tener en cuenta los simpatizantes pues no hay información de ellos ni antes, ni durante, ni después de estas elecciones internas.

2 – El nuevo secretario general ha proclamado abundancia de vaguedades sobre “reformismos” y “modernizaciones de España”. Frases bastante huecas y faltas de concreción respecto al desastre que sufren las clases populares en España por culpa de los de siempre.

3 – Sánchez ha remitido a las calendas graecas las elecciones primarias comprometidas para el próximo noviembre. O sea, que de regeneración, apertura del partido y eso más despacito que ahora tengo yo la sartén…

4 – Y esto es lo más grave a mi juicio. Sánchez le ha dado un buen palo sin disimulo a Podem os -y a IU de paso- al declarar que el PSOE se dedicará a recuperar la hegemonía en la izquierda contra y lejos de “populismos”…

Sería muy interesante que el nuevo secretario general del PSOE arrancara con más humildad y sentido común en lo tocante a las correlaciones de las fuerzas progresistas, de la izquierda. Porque los sondeos auguran al PSOE no mucho más de 100 escaños en unas próximas elecciones legislativas, y no son para tirar cohetes tampoco las expectativas en las elecciones municipales y autonómicas. Y, salvo que Sánchez se crea el Supermán del socialismo, no es probable un remonte del PSOE tan espectacular como para ignorar o despreciar a Podemos e IU. Máxime teniendo en cuenta que Sánchez es el secretario general del PSOE, pero el líder electoral del partido puede ser otra persona electa en unas primarias … salvo que el secretario general cometa la cacicada de no convocarlas en evitación de perderlas. La unidad de la izquierda no es un capricho ideológico. Es una condición vital para sacar a España y a sus mayorías sociales del hoyo en el que las han metido las minorías fácticas de siempre. Más humildad, insisto, sentido constructivo, disposición al diálogo y al acuerdo y, sobre todo, respeto a las distintas componentes de un espectro progresista en el que el PSOE, por supuesto, será siempre un componente muy importante, pero ni único ni hegemónico ya. Esas premisas son de obligado cumplimiento también para Podemos e IU, en las que existen unas estériles por sectarias pulsiones anti-PSOE. La unidad es para ganar porque la gente buena que lo está pasando muy mal lo necesita y lo merece. Para disputar quien está dotado de mayor pureza ideológica hay otros foros. Y en ellos seguirá la izquierda si no se unifica en el pluralismo y el compromiso común con los más vulnerables e indefensos.

* EXSECRETARIO GENERAL DE LA USO