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Unos y otros – Por José David Santos

   

Los hipócritas; los falsos; los envidiosos; los farsantes; los impostores; los mediocres de espíritu; los que cultivan una doble cara ante los demás; los, simplemente, idiotas; los ignorantes con conocimientos; los vagos; los que siembran la disputa en la familia, el trabajo o tomado unas copas; los que un día son tus amigos y al siguiente no; los que justifican sus debilidades atacando las virtudes de otros; los que critican con maldad y por detrás porque son, en el fondo, unos cobardes; los que apuñalan, siempre, por la espalda; los desleales; los malos amigos; los celosos ante todo aquello que no les beneficia; los que medran a base de engañar; los que nunca se mojan; los que solo se posicionan cuando tienen las espaldas bien cubiertas; los traidores; los que lanzan un bulo; los que se ríen del mal ajeno; los que disfrutan con el dolor de otro; los que por la mañana aman y por la noche odian; los dogmáticos sin escrúpulos; los engreídos y vanidosos; los tóxicos, esos que inoculan al resto solo lo peor del ser humano; los despiadados con el prójimo; los burlones sin gracia; los burlones, en general; los que maltratan animales, mujeres, amigos, padres y lo que se les ponga por delante; los inmisericordes; los que solo son buenos jefes cuando todo va bien; los que primero abandonan el barco; los que te envían a luchar en soledad; los amargados sin motivo; los malvados; los arrogantes; los que desprecian; los que lloran con lágrimas de cocodrilo; los estafadores de sueños; los que incumplen una promesa; los que coartan por la fuerza; los que pegan; esos.

Y al fondo, sin estridencias, todos esos otros que hacen que tu vida sea mejor; todos esos con los que aspiras a compartir alegrías y tristezas; todos los que tienen una sonrisa franca y un sano abrazo; todos los que, para un instante o para una eternidad, deseas tener a tu lado; todos con los que quieres hablar, disfrutar, llorar, amar y crear; todos los que, estén o no estén físicamente, están.

Los del primer párrafo, por desgracia, suelen conformar una mayoría insoportable, pero los otros, los amigos, la familia a la que quieres o los verdaderos compañeros son los importantes, los que, reitero, hacen de tu vida algo mucho mejor. A estos últimos, gracias; a los otros… allá, cuanto más lejos mejor.

@DavidSantos74