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Los vagos del mantenimiento de carreteras – Por Ramón González de Mesa y Machado

   

Con cierta frecuencia dados los trayectos rutinarios que uso por las carreteras, especialmente por la TF. 121 de La Laguna a Punta del Hidalgo, observo que de vez en cuando aparece una cuadrilla de “mantenimiento” de carreteras, que unas veces se dedica a la poda y limpieza de arbustos como tarajales, que no concluyen, y otras especies que bordean la misma, y otras, más contadas, a la limpieza, raspa y quema con herbicidas de malas hierbas también en los arcenes, entre ellas el célebre rabo de gato, hierba maligna que extrañamente llegó a esta Isla y que está acabando con otras especies autóctonas. Y por circunstancias de tráfico, y a veces simplemente paseando, observo cómo estas cuadrillas formadas por tres o cuatro personas, entre ellas alguna mujer, con trajes de faena y los chalecos amarillos reflectantes, “hacen que están haciendo algo” pero en realidad no hacen absolutamente nada, o casi nada, si acaso en todo el día pueden avanzar treinta metros lineales. Una vergüenza más para la Administración, en este caso al parecer el Cabildo insular a través de una compañía subcontratada (“Villar”, según reza al menos en un camión). Pero los impuestos los pagamos todos, y precisamente los llamados de rodaje o Impuesto de Circulación de Vehículos y otros que recaen sobre el automóvil en enorme cuantía (verdadero “chollo” para el Estado, como el de matriculación, el de lujo, las ITV, el impuesto sobre gasolinas y gasóleos, que suponen más del 60% de su coste) se presume sea para el mantenimiento de las carreteras, sí no en perfectas condiciones al menos transitables. En mi larga vida jamás he visto un abandono tan notorio y grave de las bandas de rodadura de las calzadas, y no sólo en estas carreteras a que aludo, sino en general en todas, especialmente la TF-5 (Autopista del Norte) y también la carretera que une el pueblo de Tejina con Tacoronte, que fue modélica cuando se estrenó, con amplio acerado pero que hoy está prácticamente destrozada. Por cierto que existe un badén de enormes proporciones y altura que últimamente he visto se ha prolongado para aliviar el golpe y con una presunta luz especial de iluminación hacia el suelo que permanece apagada en la noche como pude comprobar ayer mismo y que ha producido y produce auténticos destrozos en los vehículos, incluso accidentes, pues se ven las huellas tanto de frenada como de raspadura en el pavimento. Tengo la impresión sí no la certeza, de que este vado infringe la Ley de Seguridad Vial pues incumple las medidas tanto de ancho como de alto y constituye un verdadero peligro público para la circulación que trata de proteger. Me parece muy bien que se contraten los servicios de mantenimiento como ocurre en cualquier lugar del mundo, pero lo que es injusto y arbitrario es pagar por un trabajo que no se realiza o se realiza de forma descarada, insolvente y desesperante y todo a la vista pública y a plena luz del día. ¿Hacía falta que las carreteras hubieran sido cedidas por el Ministerio de Obras Pública a la Comunidad Autónoma? Porque que yo recuerde, cuando dependían de esa Delegación el mantenimiento era eficaz.
*ABOGADO