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Alarma irreflexiva – Por Leopoldo Fernández

   

El presidente Rivero ha amagado con la “ruptura de las relaciones institucionales” de Canarias con el Estado si el Gobierno central no interviene -se supone que paralizándolas- en la polémica cuestión de las prospecciones petrolíferas en aguas próximas a la mediana atlántica entre nuestro país y Marruecos o si adopta soluciones diferentes para los sondeos de Baleares y Canarias. En una apasionada comparecencia pública -que ha tenido porcentajes variados de rigor, demagogia, chulería y mitin-, el dirigente canario ha insinuado que estamos ante el asunto de más calado desde la conquista de las Islas, ha hablado de trato colonial y desprecio, ha insinuado que el ministro Soria -al que acusa de “sembrar tempestades”- presiona a Repsol para que siga adelante con los sondeos, ha anunciado entrevistas con el rey y Rajoy, un Consejo de Gobierno extraordinario, otro debate monográfico en el Parlamento, nuevos recursos judiciales, etcétera.

A su vez, los presidentes de los cabildos majorero y conejero han amenazado a Caixabank y Sacyr (máximos accionistas de Repsol) con que ambas firmas no reciban adjudicaciones de obra pública si apoyan las prospecciones. También desde el Ejecutivo autonómico se ha insultado a Soria y se ha insinuado que algo habrá recibido de Repsol a cambio de autorizar los sondeos. ¿De verdad es consciente el Gobierno canario de su imprudente y alocada postura en un asunto que requiere grandes dosis de realismo, prudencia y consenso? ¿Adónde quiere llevar a las Islas en su afán irracional de oponerse a unas prospecciones que son práctica común en todo el mundo y que gozan del imprescindible principio de legalidad?
¿Por qué alarma a la ciudadanía con medidas absurdas e imposibles que, de llevarlas a la práctica, en primer lugar perjudicarían a los ciudadanos canarios? ¿Cómo es posible que organice un conflicto institucional en el que se mezclan pasiones, vísceras y viejos demonios independentistas por el simple hecho de que se autoricen -con todas las garantías técnicas y de seguridad- tres sondeos exploratorios a 60 kilómetros de las costas canarias para tratar de averiguar si hay o no petróleo bajo el lecho oceánico? Es cierto que desde Madrid ha faltado lealtad, respeto institucional, diálogo, cortesía y consideración en un asunto muy delicado. Pero tampoco Canarias ha sabido estar a la altura de las circunstancias -al dejarse arrastrar por un populismo facilón, insensato y ciego-, ni ha influido y gestionado inteligentemente la defensa de sus intereses en su eventual colisión con los generales del país. Tampoco ha valorado los principios por encima de los privilegios, ni ha percibido que la verdad no se decide por encuestas ni votos, sino por el sentido común.